Opinión
¿Quién me ha robado el mes de abril?

Laporta aún debe concretar la fecha exacta de las próximas elecciones / Siu Wu / EFE
Hay robos silenciosos. No te quitan la cartera, ni el pasaporte, ni siquiera el asiento del Spotify Camp Nou. No. Pero te pueden robar algo peor: el sentido común. Las elecciones del Barça deben celebrarse entre el 15 de marzo y el 15 de junio. Un margen tan amplio como la definición de “temporada tranquila” en este club. Y claro, habrá que decidir cuál es el momento idóneo para poner urnas. ¿En plena competición, o cuando se apaguen los focos?
Pienso que el estruendo de unas elecciones en plena temporada asegura participación, pero no es menos cierto que hacerlo, es como organizar una mudanza mientras preparas tu boda: todo es ruido, prisas, nervios, nadie sabe dónde está la fe de bautismo, y, al final, el vestido nupcial acaba manchado, si no roto. Y ahí está el dilema: ¿queremos asegurar participación o asegurar victorias? Porque lo que se presenta como una fiesta de la democracia azulgrana puede convertirse en una resaca deportiva de vómito y jaqueca. No hay que ser entrenador para entender que cuando el vestuario pasa de ser una capilla de concentración a un plató de tertulia electoral, las opiniones dividen, los balones pesan más y las porterías se hacen pequeñas.
En el Madrid, por poner un ejemplo, el conflicto sería nimio, ya que entre que la democracia no es su fuerte, y que el vestuario parece más una delegación de la UNESCO que un grupo de madridistas, las elecciones pasarían desapercibidas, pero aquí, en el Barça, el ecosistema es otro bien distinto. Seguro que Szczesny o Bardghji, ni se enterarán, pero ¿qué hacemos con Balde, Cubarsí, Joan Garcia, Gerard Martín, Gavi, Eric Garcia, Pedri, Fermín, Casadó, Olmo, Bernal, Dro, o Lamine Yamal, que son socios culés de cuna y carnet, de entorno culé, de padres culés, de hermanos culés, de amigos culés…? Todos estos chavales, aunque lo quieran evitar, fracasarán en el intento y quedarán enredados en un ruido ensordecedor de propuestas, acusaciones y quien sabe si algo más.
Los chicos, nuestros chicos, que han pasado directamente de La Masía al cielo, siempre en clave blaugrana, inevitablemente seguirán, sentirán, escucharán, leerán, e indefectiblemente, les afectarán, quien sabe si de manera decisiva en su concentración y necesario sosiego en el momento capital de la temporada ¿Elecciones en plena competición? Tal vez sean buenas para Laporta por no conocerse el desenlace del curso, pero alerta no nos castiguen y expulsen de todo por culpa del griterío. No vaya a ser que, como Sabina, nos tengamos que preguntar: ¿Quién me ha robado el mes de abril, y con él, los títulos?
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