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El rey león

Laporta: "Dejadme disfrutar de la semifinal, el equipo está muy bien"

David Bernabeu

Estamos inmersos en la gran cita anual del postureo en Barcelona. El trofeo Conde de Godó, donde pueden encontrar, de un lado, alguna de las más insignes raquetas del firmamento tenístico, y de otro, y en un divertido y enloquecido enclave de elegidos, el “Village”, un espacio donde se puede admirar el “who is who” de la ciudad condal o contemplar la última tendencia en gafas de sol, de Can Cottet por supuesto, las corbatas más opulentas de Santa Eulàlia o el último grito en outfit casual de Nino Álvarez…

Ver y ser visto, “That is the question”. Esta semana, quien no pasee por esa avenida del glamour, que en realidad no conduce a ningún otro lado que al lucimiento personal, no es nadie. El Godó es un punto y aparte, una excepción en la cauta y prudente vida de la pijería catalana.

A los referentes de Barcelona, a diferencia de los de Madrid, más provincianos y amantes del “aparentar”, poco nos importa ese postureo y estas concentraciones de exhibición social y ostentación, pero con el torneo del R. C. T. Barcelona, hacemos la excepción anual que confirma la regla.

Al periodista Joaquín Luna, de La Vanguardia, le gusta hablar de tribu, yo creo que va mucho más allá, es todo un universo, y es que, en ese “Village” encontrarás a todos: Los auténticos pijos de la ciudad, los de cuna, sedas y apellidos ilustres y para los que el dinero es solo un medio, un tanto vulgar por cierto; y los pijos aspiracionales, “els nouvinguts”, los que intentan infiltrarse y que, en realidad, sin saberlo, son fácilmente detectados por los primeros, unos aspirantes a pijo para los que ese dinero no es un medio sino un anhelo y un objetivo vital. Pobres diablos…

¡Los mundos de Yuppy!

Y en medio de toda esta fauna que formamos unos y otros, aparecen a diario deportistas, actores, escritores, dirigentes, empresarios, cantantes… “¡La crème de la crème!”. Y cuando parece que nada ni nadie puede ya llegar a asombrar o sorprender, llega alguien, y el aire se detiene.

No, no hablamos de ministros, de alcaldes o presidentes de la Generalitat, hablamos del auténtico rey. Seguro que tienen en mente la imagen de la película en que todos los animales genuflexionan ante la presencia del Rey León, pues eso sucede cuando Jan Laporta aparece en ese “Village”.

Simpático, ocurrente, sagaz… regala sonrisas a su paso, y es que el presi tiene eso: ya nos podemos esforzar el resto, fracasaremos. No sé si en la reelección acaparará mucho o poco voto, pero les aseguro que las sonrisas y las miradas, son todas suyas. Es el rey.