Xavi Hernández, durante el entrenamiento del Barça previo a la visita al Villarreal

La revolución de Xavi necesita gol

OPINIÓN

Lluís Mascaró

@LluisMascaro

La revolución futbolística que ha puesto en marcha Xavi no tiene vuelta atrás. Es un regreso innegociable al estilo para que el Barça vuelva a ser el Barça. Es el único camino para reconstruir un equipo y un club moribundos. La apuesta del nuevo entrenador es absoluta, a pesar de las carencias de una plantilla incompleta y descompensada. La falta de gol lastra, por supuesto, el plan que ha diseñado Xavi. Como ya se pudo comprobar el pasado martes ante el Benfica: el Barça jugó bien pero fue incapaz de marcar. Esta circunstancia preocupa al técnico y busca soluciones. Primero, internamente: pide a sus futbolistas (sobre todo a los más jóvenes) que sean más atrevidos, que arriesguen más, que busquen el último pase decisivo… Segundo, externamente: hay movimientos importantes para traer un delantero en el mercado de invierno. De hecho, Mateu Alemany estuvo ayer negociando con el Manchester City por Ferran Torres, con Sterling y Bernardo Silva como alternativas. Pero la llegada de un refuerzo de garantías no será ni fácil ni rápida por culpa de la crisis económica del club que condiciona cualquier operación.

Ese gol que le falta al equipo es vital para culminar la reacción. Esta noche, en Villarreal, el Barça juega otra final. De hecho, todos los partidos de lo que queda de temporada serán finales para el equipo blaugrana. Y se necesitan goles para ganarlas. La ilusión generada con la llegada de Xavi al banquillo del Camp Nou debe ser refrendada con victorias. Ya no hablo de títulos. Sino de victorias para poder competir. El nuevo técnico, mejor que nadie, conoce las exigencias que supone jugar y entrenar en el Barça. Y es consciente de que a la ilusión se le debe responder con buen fútbol pero también con triunfos. Empezando esta noche en el Estadio de la Cerámica. Ante un equipo con un planteamiento táctico mucho más ofensivo que el que presentaron Espanyol y Benfica. Y eso puede ser una buena noticia para los blaugranas, que no sufrirán el agobio de una defensa asfixiante y tendrán más espacios para desplegar su juego.

Xavi lleva solo dos partidos como entrenador del Barça. Poco más de dos semanas en el cargo. Y está contento del giro radical que ha dado el equipo: defensa alta, presión, recuperación de balones, intensidad, asociación, verticalidad… En definitiva: se ha recuperado el modelo. El Barça vuelve a ser reconocible. Vuelve a ser el Barça. Ahora solo falta que llegue el gol perdido. Cuanto antes. 

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