Una revancha a favor de Tito Vilanova

OPINIÓN

HACE UN AÑO DEL 'DEDAZO'. Quién le iba a decir a Mourinho, cuando le puso el dedo en el ojo al segundo entrenador del Barça, que un año después se encontraría sentado cara a cara con Tito Vilanova en el banquillo del Camp Nou. El reencuentro tiene morbo. La foto del previsible apretón de manos, que no abrazo, será muy comentada. El que se cree único, el que mira por encima del hombro a los demás, a buen seguro que pasará un mal trago. Quisiera borrar de su historial ese lamentable percance pero sabe que es imposible, siempre emborronará su trayectoria deportiva. Máxime cuando no tuvo una reacción noble como hubiese sido el rápido arrepentimiento y el perdón; todo lo contrario, ha tardado un año en reconocer públicamente el error. Por parte de Tito Vilanova hay que destacar que nunca quiso hacer de la agresión una bandera, tampoco apeló al victimismo, prefirió el silencio. A pesar de su buen comportamiento, le pagaron con moneda falsa y sufrió el agravio comparativo de ver cómo le ponían un partido de sanción por defenderse mientras que al agresor solo le castigaron con dos.

MOURINHO NO MERECÍA EL PERDÓN. Todo esto ha quedado en nada por culpa de un indulto federativo del que discrepamos en el fondo y en la forma. ¿Qué tiene que ver la reelección de Villar o la victoria en la Eurocopa con una sanción que Mourinho se ganó a pulso? Pregunto, ¿cuándo en España se elige un nuevo presidente de Gobierno, se otorga algún indulto a los castigados por la justicia? No. Entonces, ¿por qué el Consejo Superior de Deportes permite que Villar dicte su ley particular? En fin, aunque no nos guste, Mou se va a sentar mañana en el banquillo del Camp Nou sin merecerlo. Eso sí, suponemos que esta vez sabrá comportarse y saldrá poco del banquillo porque la bronca la tiene asegurada. La afición barcelonista está harta de que a nivel federativo se mida por distinto rasero a Barça y Madrid, que los comités centralistas siempre barran para casa y que los árbitros se dejen influenciar por quien grita más y provoca guerras mediáticas. Esperamos y deseamos que esta Supercopa sirva para volver a situar la rivalidad entre los dos grandes en su justa medida, en el terreno deportivo.

UNA REVANCHA A FAVOR DE TITO. Si yo fuera jugador del Barça me tomaría el partido de mañana contra el Madrid como una revancha. Una revancha a favor de Tito Vilanova. El mejor desagravio que puede tener el nuevo míster es una victoria contundente en su debut en el clásico. La mejor respuesta a Mourinho es ganarle deportivamente, con goles y espectáculo. Es importante comenzar bien la temporada, marcando territorio, ganando un título que aunque no sea de los grandes tiene el valor añadido de que se lo puede arrebatar al máximo rival. El año pasado, recién llegado de vacaciones, sin entrenar, casi con chancletas, Messi le metió tres goles al Madrid y levantó el primer torneo de la temporada. Nos consta que con esta misma mentalidad saldrán mañana los jugadores, dispuestos a demostrar que la última derrota con el Madrid en Liga solo fue un accidente, eso sí, un duro golpe ya que significó perder la Liga. Lo dicho, los jugadores saben muy bien lo que se juegan en una semana. Encontrarse con el Madrid a las primeras de cambio es una magnífica oportunidad para pararles los pies y bajarles los humos.

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