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Opinión

Joan Mª Batlle

Joan Mª Batlle

Colaborador de SPORT

Un respeto para Luis de la Fuente

Su trabajo al frente de la Roja contrasta con el de ilustres fracasados como Ancelotti, Bielsa o Koeman

De la Fuente, feliz con la evolución de La Roja en el Mundial

De la Fuente, feliz con la evolución de La Roja en el Mundial / CHRISTOPHER TORRES / EFE

Campeón de la Eurocopa 2024, campeón de la Nations League 2023, finalista de la de 2025 y, de momento, semifinalista de la Copa del Mundo 2026. Con estas credenciales, nadie debería dudar ya de la capacidad de Luis de la Fuente. Y, sin embargo, se duda. Es más, incluso se le falta al respeto en este mundo de redes sociales, tertulias y gritones mil en los que insultar sale gratis, indignantemente gratis.

Con De la Fuente se juntan varias circunstancias que hacen más complicada su posición como seleccionador. No es hombre del Barça ni del Madrid, lo que le hace estar permanentemente bajo sospecha para ambas aficiones sin el paraguas de tener por lo menos a un sector, también a la prensa de este sector, a su lado, como ha sucedido básicamente con Del Bosque pero también con Luis Aragonés, que sin ser promadridista, siempre gozó de buena prensa en la capital. O con Luis Enrique, cercano a la influencia barcelonista. Tampoco fue De la Fuente un futbolista de leyenda, ni alcanzó la más mínima aureola mediática. En definitiva, que no es un hombre popular, ni falta que le hace, a tenor de los resultados. Pero...

Pero es más fácil atacar a un profesional de perfil bajo que a un 'pope' de la pelota. A De la Fuente los barcelonistas le critican que se lleve a ocho de sus jugadores y los madridistas, que no llame a ninguno de los suyos, cuando es lo más normal del mundo dado que el Barça es el club con los mejores futbolistas del país, fruto en gran parte de su excepcional cantera, y el Madrid no tiene más españoles que algunos suplentes de vuelo bajo. En Barcelona se sufre por el riesgo de lesiones de sus jugadores y en Madrid escuece que el estilo de la selección se parezca tanto al del Barça, el estilo que ha ganado las dos últimas Ligas, por cierto.

Es evidente que hay filias y fobias imposibles de desterrar, pero es de justicia reconocer el buen trabajo. De la Fuente ha sabido gestionar un vestuario sin egos y construir un bloque ganador, con un estilo definido, y un juego fiable en todas sus facetas. Mañana, por supuesto, puede ser otro gran día para la Roja de De la Fuente, pero si no lo es, nadie podrá reprocharle nada. Francia es la única selección con la que no sería un fracaso perder. Sin duda, será una final anticipada, un choque de estilos, el control y la elaboración de fútbol de España contra la velocidad y verticalidad del ataque de Francia. Equipo frente a individualidades.

Reconozcamos el mérito del seleccionador de haber llegado hasta aquí incluso con Lamine Yamal y Nico Williams, sus mejores jugadores, los más determinantes en la Eurocopa que ganaron, mermados por las lesiones. En este Mundial, excepto en el debut ante Cabo Verde, cada decisión, cada cambio, ha sido un acierto. Un respeto para De la Fuente, se lo ha ganado. Si no le respetamos a él, ya me dirán lo que habría que decirles a ilustres fracasados como Ancelotti, que se tragó sin pestañear a Neymar, Bielsa, Nagelsmann o Koeman...