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Regreso al mourinhismo, pero de garrafa

Arbeloa solo fue un soldado de Mourinho y ahora es una decisión desesperada para un equipo sin fútbol

Florentino Pérez, fiel defensor de Mourinho y su filosofía de juego

Florentino Pérez, fiel defensor de Mourinho y su filosofía de juego / JUAN CARLOS HIDALGO / EFE

Florentino apretó el botón nuclear. Mientras el madridismo celebraba una derrota dulce en la Supercopa, hasta tal punto ha llegado el sometimiento del Barça que los madridistas se conforman ya con perder por la mínima, el presidente ha dicho basta. Pero lo ha dicho de una forma que tampoco es que se corresponda con la grandeza de un club como el Madrid.

Y es que Florentino no ha encontrado a ningún técnico de prestigio para dar un golpe de efecto. Ni a Zidane ni a Klopp ni a nadie que sea alguien en el mundo del fútbol. Ha metido ahí a un entrenador sin experiencia y que como futbolista no destacó precisamente por su calidad técnica ni comportamiento elegante sobre un terreno de juego. Arbeloa fue un soldado del mourinhismo, un tipo duro que hizo de la filosofía del polémico portugués una forma de vida. Nada más. Raúl hubiese sido otra cosa, pero Raúl nunca fue de la cuerda presidencial. 

Florentino Pérez ha optado por un regreso al mourinhismo como fórmula para salir de la crisis. Pero a un mourinhismo de garrafa, barato, que puede dejar una resaca tremenda. Eso no quiere decir que Arbeloa no pueda levantar el vuelo del equipo, pero si un campeón de la Bundesliga, alguien que supo acabar con la hegemonía histórica del Bayern no ha podido, no creo que los madridistas puedan sentirse muy optimistas.

La suerte de Arbeloa, empero, también dependerá mucho de lo que Florentino esté dispuesto a gastarse y a darle. O ficha calidad desde hoy mismo o el Madrid seguirá sin jugar a fútbol. Bien mirado, quizá por eso, a la desesperada, ha puesto a Arbeloa. Ya saben: para un equipo sin fútbol, nada mejor que el mourinhismo.