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Opinión | LA ÚLTIMA

Joan Mª Batlle

Colaborador de SPORT

Joan Mª Batlle

Los 'refichajes' de Villa y Cesc

CLAVE 1. Siempre he pensado que la temporada pasada se escaparon la Liga y La Champions porque faltaron los quince o veinte goles que Villa hubiera añadido al marcador del Barça. Messi al margen, 'El Guaje' es el mejor goleador del equipo. Rematador puro es, además, el jugador que mejor interpreta la llegada desde la banda en diagonal que requiere la finalización del juego ofensivo. La mejor noticia de este principio de temporada es la recuperación de Villa. No hay debate ni ninguna historia oculta, Vilanova ha gestionado de maravilla su regreso al equipo y ahora que David está al cien por cien solo cabe esperar que su producción goleadora certifique la lógica superioridad blaugrana en la mayoría de partidos. Con Villa a tope, los títulos están más cerca.

CLAVE 2. Partido a partido, Cesc está demostrando que ha venido al Barça para sumar y oxigenar a Xavi o Iniesta, detalle muy importante con las temporadas tan cargadas de partidos. No porque el de ayer fuera un partido frente a un rival modesto hay que olvidar el trabajo de Fàbregas, que se asocia con los compañeros del centro del campo y a la vez está siempre cerca de las posiciones de remate. Igual que Villa, Cesc era una de las incógnitas para esta temporada y Vilanova ha sabido resolverla de forma excepcional dándole confianza y facilitando su integración en el sistema. Ahora tenemos a un Cesc pasador y rematador, un Cesc consistente, de modo que con el mismo equipo que el año pasado y los 'refichajes¿ de Villa y Cesc, el panorama es alentador.

CLAVE 3. Con la eliminatoria completamente decidida, el partido de vuelta en el Camp Nou ya no tiene ningún interés. Sería bueno recuperar las eliminatorias a partido único en el campo del equipo más débil en esta fase de la Copa, por ejemplo hasta octavos de final, lo que incrementaría la emoción y la propia competitividad del torneo. En las temporadas en que se implantó este sistema, abundaron las sorpresas, se multiplicó el interés por una competición en la que los pequeños soñaban con hacer algo grande y se descargó un calendario que roza lo inhumano. Fueron precisamente los poderosos los que forzaron el doble partido, pero la grandeza de los clubs más importantes se mide más por la generosidad que por buscar más ventajas ante los modestos.