Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

El recibimiento a Joan Garcia

Joan Garcia es el portero español más en forma de la Liga

Joan Garcia es el portero español más en forma de la Liga / Dani Barbeito

Joan García regresará por primera vez a la que fue su casa, el estadio de Cornellà-El Prat, en apenas seis días. Un partido muy esperado y señalado desde hace tiempo. Todos sabemos que el sábado será un día muy difícil para el cancerbero de Sallent.

La afición, siempre se ha dicho, es soberana, claro que sí, pero siempre desde el respeto, por supuesto.

Joan es un futbolista profesional que firmó un contrato con la otra parte, que cumplió y respetó hasta el final. Firmó una cláusula de salida de 25 millones que ejecutó en su día. El Espanyol también sabía lo que firmaba y nunca puso una cláusula anti-Barcelona, asumiendo como válida esa cláusula de escape. Es la ley del mercado. Era una opción que se le presentaba al guardameta para progresar y así lo entendió, y creo que sin ningún afán de dañar a su exequipo, al que ayudó a lograr la difícil permanencia la temporada pasada, sino por mirar por sus propios intereses y su carrera futura.

Joan García dejó además 25 millones de euros en las arcas del Espanyol, que sirvieron para que el conjunto de Cornellà rearmara su equipo y formara, como se está viendo, una plantilla altamente competitiva.

Es verdad que el fútbol tiene un componente de pasión y de sentimiento y que el españolista tiene derecho a sentirse despechado o decepcionado por la gran rivalidad que existe con el Barcelona. Pero también debe empezar a pasar página en cuanto termine el partido del sábado. Nada le beneficiará si en el futuro se recrudecen situaciones que pueden conllevar serias sanciones. Es difícil asimilarlo, pero no quedará otra, y el paso del tiempo debe enfriar la tensa situación actual y el recibimiento caliente que sabe el portero del Barcelona que va a tener en Cornellà este sábado. Deben tratar de disfrutar con la marcha de su equipo.

Ya hemos visto cómo, de manera preventiva, el Espanyol está colocando dos enormes redes en los fondos para evitar que un posible lanzamiento de objetos provoque incluso una suspensión del partido o una fuerte multa para el club. Solo imaginarlo ya es bastante triste y preocupante para la imagen de nuestro derbi.

Esperemos que reine la cordura dentro de los lógicos términos de una gran rivalidad, de un grandísimo derbi. El que tiene más que perder es el Espanyol. Hay que entender la rabia y el malestar en la afición españolista, pero también en su justo punto, en su justa medida.

El Espanyol está haciendo una temporada extraordinaria, inimaginable al comienzo del campeonato, y debe seguir su camino, intentar doblegar al Barcelona delante de los suyos dentro de unos límites de rivalidad asumibles y seguir ilusionando a su afición. El Barcelona ya sabe que va a ir a sufrir, como siempre o incluso más, en el campo de su eterno rival vecinal y que para su portero titular será un partido muy emocional y más que complicado. Si las cosas se salen de lo normal y se tuercen, la imagen del Espanyol saldrá muy tocada, en todos los sentidos, deportivo y extradeportivo.

Calma y tranquilidad, no nos vayamos luego a arrepentir y a lamentarlo.