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Dembélé

¿Qué le espera a Dembélé?

OPINIÓN

Joan Mª Batlle

Vaya por delante el aplauso por la actitud con la que Dembélé empieza esta temporada. Eso de adelantar una semana su vuelta a los entrenamientos es una demostración de compromiso, algo que en un jugador que arrastra un estigma de cierta indisciplina y falta de adaptación al grupo, es especialmente destacable.

Dembélé sabe que no puede seguir en la espiral en la que ha entrado, que no puede ser un verso suelto dentro del vestuario, que debe trabajar, sentir y comprometerse al máximo como todos sus compañeros. Pero algo debe transmitir el delantero francés cuando la afición está dispuesta a darle una segunda y hasta una tercera oportunidad, en un momento tan sensible sobre las segundas oportunidades.A Dembélé se le percibe como a un chico joven que comete ciertos pecados de juventud pero que es absolutamente recuperable si se le ayuda. El talento futbolístico que se le intuye, pues tampoco ha tenido tiempo de demostrarlo de forma continuada e inequívoca, arrasa frente a las faltas que se califican de inocentes. 

Visto así, parece que no debería haber ninguna duda sobre el futuro de Dembélé en el Barça. Y sin embargo, las hay. El inminente fichaje de Griezmann le deja como el eslabón débil de un ataque en el que, en principio, solo caben tres. Es posible que el entrenador se decante por rotar más a los hombres de arriba, pero por mucha voluntad que tenga Valverde, Messi, Suárez y Griezmann tienen una gran jerarquía, absolutamente indiscutible Leo y sobresaliente, Luis y Antoine.

juguetes nuevos

Y aunque éste último, ciertamente, se la tendrá que ganar, ya se sabe que los juguetes nuevos siempre parten con ventaja y muchísimo más todavía si ese juguete ha costado ciento veinte millones. No nos engañemos, Dembélé será el cuarto de la fila más potente de la década, un suplente de lujo, pero solo eso, suplente de lujo, la titularidad será para sus compañeros. Una situación, como mínimo, complicada para el jugador y difícil de gestionar para el entrenador. 

Y si eso es así con la presencia de Griezmann, ya no les digo nada si regresa Neymar. Entonces, Dembélé sería el quinto en discordia y entraríamos en una situación insostenible. Para el jugador, por supuesto, pero también para el club. ¿Tiene algún sentido condenar a más de cien millones de inversión al banquillo? La salida de Dembélé sería inevitable. Posiblemente, iría ligada a la misma operación de fichaje de Neymar. Dembélé como pieza de cambio. Una decisión de alto riesgo si el brasileño no recupera su esplendor en el Camp Nou y, por contra, el francés se sale en París, que podría ser, tampoco nos vayamos a engañar. 

margen de maniobra

Es evidente que Neymar cambia toda la planificación deportiva, pero Dembélé es el más afectado. La inversión por Griezmann está prevista y no supondría la necesidad ineludible de traspasarle, ni económica ni futbolísticamente hablando. Con Coutinho bastaría para cuadrar números y Valverde tendría margen de maniobra para rotar a sus cuatro estrellas, máxime teniendo en cuenta que las características del francés son únicas en cuanto a juego por las bandas, velocidad, uno contra uno y desequilibrio. Personalmente, le veo con posibilidad de protagonismo.

Ahora bien, con Neymar ya no le veo ninguna. Valverde podría hacer encaje de bolillos para juntar a Messi, Suárez, Griezmann y Neymar, pero para meter a Dembélé ya no habría ni encaje ni bolillos que valieran. Neymar sería el extremo intocable y, además, se necesitarían los cien millones del traspaso de Ousmane o del valor de su trueque camino de París. A partir de ahí, ya solo es cuestión de que alguien decida si Dembélé ya no va a dar más de sí en el Camp Nou o si, por el contrario, su valor de mercado, con 22 años, puede ir en aumento en contraposición con alguien que costará el doble, cobrará más del triple y que tiene 27 años.

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