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Valverde, en la sala de prensa de la Ciutat Esportiva

Pues yo, sí quiero a Valverde

OPINIÓN

E. Pérez de Rozas

Los periodistas hacemos nuestro trabajo. Un periodista estaba ayer en la sala de prensa de la Joan Gamper para realizar un reportaje que le había encargado RMC Sports, es decir, la televisión de Radio Montecarlo, que es quien posee los derechos de TV de la Champions en Francia.

La tesis del reportaje, que se emitirá la semana del partido de vuelta de la eliminatoria Manchester United-Barça, es una tesis que algunos de ustedes compartirán y otros, no, y sobre la que yo les he escrito mucho, porque me parece que estamos ante un tema muy mezquino, que yo critico y por lo que me consideran un vendido a Ernesto Valverde, sin saber que yo no soy un vendido, sino un regalado a una de las mejores personas que he conocido en mi vida. Y ya voy por los 67 años.

Perdón, perdón, me había olvidado de la tesis del reportaje que ese periodista está confeccionando para la RMC Sports: ¿Por qué la gente de Barcelona, la afición del Barça, sus seguidores, quieren tan poco a Valverde? Cuando ese hombre dice “quiere” significa que no escucha cánticos a favor del ‘Txingurri’ y, sobre todo, que, por lo que él sabe y oye, le acusan de que su Barça no juega como el de Pep Guardiola. Vamos, que está acabando con las esencias del ‘mes que un club’.

Y algo de eso estaba en la pregunta que le hizo al propio Valverde sobre una encuesta, dice, que asegura que más de la mitad de los aficionados del Barça no querían la renovación del ‘Txingurri’. Yo, la verdad, sería capaz de jugar una mano a que más del 75% de los socios y seguidores del Barça ven con buenos ojos la continuidad de Valverde, pero…dicen que hay una encuesta que dice que no. Lo dudo. Lo siento.

“No me fijo mucho en las encuestas, ni en las deportivas ni en las políticas, por si acaso. No tengo nada que decir, creo que la gente me respeta, intentamos mantener esta racha de resultados positivos y si conseguimos ganar más tiempo, conseguiremos más títulos. Aquí la gente ha ganado muchos títulos, yo solo he ganado una Liga y quiero ganar otra”, fue la respuesta de Valverde.

Luego, ese señor, todo un caballero, me entrevistó en una salita de la propia Joan Gamper “porque es usted de los pocos periodistas que defiende a Valverde”. Y le dije lo que pienso. Que Valverde es una persona extraordinaria, que vive la profesión de entrenador con enorme devoción e intensidad, pero que también tiene una vida lejos del fútbol que le permite, sobre todo, relativizar eso de ser querido, amado, idolatrado por su afición.

Es más, que Valverde no pierde (ni gana) medio segundo en pensar si debe o no hacer tal o cual cosa por ser querido (o más querido). Que Valverde solo quiere gestionar bien una plantilla y sacarle el mayor rendimiento. Y ser justo con ellos. Y que Valverde, sabiéndose objeto de crítica, solo confía y se cree lo que vive y le dicen, y comentan, los de su alrededor. Y que, en ese sentido, las palabras de Leo Messi tras la victoria en el Santiago Bernabéu, le dicen más que 125.000 diarios, 24 horas de radio y 123 telediarios.

Le dije más. Le dije que Valverde quiere ser fiel a su personalidad, a sus principios, a su libro de estilo y no tiene ganas (ni quiere, ni debe, ni aspira a ello) de copiar a nadie, ni en la manera de ser, ni de manifestarse, ni de entrenar o jugar. Y que, si lo quieren así (que parece que sí, pues acaban de alargar su contrato un año más), bien. De lo contrario, se irá, lamentando mucho perderse vivir en una ciudad que le encanta como Barcelona y entrenar a uno de los mejores, sino el mejor, equipo del mundo. Y punto.

La última pregunta que me hizo el periodista de la RMC Sports (le dije tantas cosas que no creo que salgan todas en el reportake, y lo entenderé) fue si creía que “de ganar la Champions este año, la gente le querría más de lo que le quiere”. Le insistí que eso a Valverde le da igual. Absolutamente igual. Si gana la Champions, ¡que ojalá la gane! (hasta Enrique Cerezo quiere que el Barça del ‘Txingurri’ gane la Champions en el Wanda Metropolitano), Valverde será feliz por él, por su familia, por sus amigos, por su plantilla, por su club y por la afición, incluso por la parte de la afición que no le idolatra. Habrá cumplido su trabajo y eso es lo que le dejará más satisfecho. Más, mucho más, que sentirse querido. Valverde no va a cambiar ni un ápice, ni hacer una sola renunciar o concesión, por ser amado.

Y, sobre el fútbol que hace su equipo, solo diré un apunte más: hoy toca ganar y si alguien quiere jugar precioso, lindísimo, tiki-taka continuo y salir derrotado por 1-3 y complicarse la Liga, que levante el brazo. Hoy el Barça y Valverde se juegan la Liga. Y hasta los que no adoran a Valverde quieren ganarla. ¿Cómo sea? Digo.

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