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Sergi Capdevila

Sergi Capdevila

Redactor Barça

El PSG-Bayern y el nivel del Barça

Luis Enrique, en la banda del Parque de los Príncipes, durante la ida de semifinales de Champions League contra el Bayern de Múnich

Luis Enrique, en la banda del Parque de los Príncipes, durante la ida de semifinales de Champions League contra el Bayern de Múnich / EFE

Para muchos, el PSG-Bayern del pasado martes en el Parque de los Príncipes fue la mayor oda al fútbol que se ha escrito en los últimos tiempos. Nueve goles, verticalidad, asociaciones frenéticas, un despliegue físico alucinante, ataques desacomplejados y cero conservadurismo.

Lo que pregonó Johan Cruyff a los cuatro vientos y quiso elevar a la máxima potencia, plasmado en 90 minutos maravillosos. Luis Enrique y Kompany dignificaron un deporte en el que las métricas, el miedo y el resultadismo muchas veces empañan la esencia real. El espectador quiere ver goles, frenesí, transiciones vertiginosas.

Neves celebra su gol contra el Bayern con Kvaratskhelia, Doué y Dembélé

Neves celebra su gol contra el Bayern con Kvaratskhelia, Doué y Dembélé / EFE

Pero los entrenadores también tienen que comer y los clubes no siempre pueden permitirse el lujo de practicar un zafarrancho de combate y descuidar las costuras defensivas. Cada contexto es un mundo, no debemos olvidarlo. Claro que querríamos deleitarnos con locuras tan maravillosas como esa cada semana. Pero aquí hay muchos asteriscos y matices.

Luis Enrique no dudó en señalar que acababa de vivir su mejor encuentro como entrenador. Y eso son palabras mayores porque hay que recordar que tuvo a sus órdenes a unos tales Leo Messi, Neymar, Luis Suárez, Xavi, Iniesta y compañía en un mismo bloque hace no tanto.

Extrapolarlo al Barça

En cualquier caso, como siempre cuando se dan estas obras de arte en el que el fútbol individual y colectivo parece alcanzar una perfección y un ritmo que desgasta hasta al que lo mira desde casa, surgieron las comparativas con el Barça actual. “Coge cualquiera de los dos al Barça de Flick y el 2-8 se queda en anécdota”. “El Barça está tan lejos de estos ritmos y de alcanzar un nivel así”. Algunas de las frases más leídas en las redes sociales. Muchos nos acordamos de la eliminatoria contra el Inter de la temporada pasada.

Flick y Lewandowski, contentos después de asaltar el Coliseum

Flick y Lewandowski, contentos después de asaltar el Coliseum / Valentí Enrich

Creo que ahí el cuadro azulgrana se autoconvenció de que había vuelto a ser respetado en Europa. Luego ese Inter fue vapuleado en la final frente a, precisamente, el PSG y quedó un poco empañada esa alegoría. Pero los barcelonistas se quedaron con la sensación real de que este equipo, con algunas piezas más de nivel mundial en posiciones concretas, podía llegar a competir de tú a tú contra cualquiera.

Pero la duda volvió a instalarse en el universo azulgrana tras el PSG-Bayern. ¿Le alcanza realmente a este Barça o no le alcanza? ¿Es mejor haber quedado eliminados para así evitar una derrota sonrojante ante cualquiera de estos transatlánticos? Esto último es surrealista, pero de verdad que ha habido gente que lo ha expuesto y puesto encima de la mesa.

Es difícil saber si el equipo actual de Flick hubiera podido estar a la altura de un compromiso con esa exigencia física y técnica. Sí que la percepción es que al Barça aún le faltan un par de piezas TOP para dar el salto definitivo, pero el camino es bueno. Y nunca es bueno entrar en comparaciones...

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