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Javier Giraldo

Javier Giraldo

Subdirector.

Un proyecto muerto; un fracaso histórico: el Waterloo de Florentino Pérez

Florentino Pérez, presidente del Real Madrid

Florentino Pérez, presidente del Real Madrid / Chema Moya / EFE

"Los jóvenes ya no ven fútbol". "O salvamos el fútbol o en 2024 estaremos todos arruinados". "Queremos hacer lo mismo que en el baloncesto". Las frases no pertenecen a ningún 'meme' ni están creadas con inteligencia artificial: forman parte del discurso con el que Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, presentaba el proyecto de la Superliga.

Era el mes de abril de 2021. Era un órdago sin precedentes no solo a la UEFA, sino al viejo espíritu del fútbol: para jugar una competición europea, uno tiene que ganárselo primero en su propio país.

Aquella presentación -con una puesta en escena más que discutible, en un programa nocturno- ha quedado definitivamente enterrada. El comunicado con el que el Real Madrid abandona definitivamente el proyecto supone un fracaso histórico. Que un presidente tan acostumbrado a ganar firme una derrota tan contundente supone una noticia de largo alcance.

Para Florentino, presidente plenipotenciario y empresario de éxito, capitular de esta manera debe de ser como firmar una rendición a lo Waterloo.

En su escrito, el Real Madrid argumenta que quiere "respetar el principio del mérito deportivo". Nada que ver con la postura de su presidente hace unos años, cuando quiso reventar todas las costuras que han cosido el fútbol internacional desde hace casi un siglo.

Lo hizo sin otro motivo que el puramente especulativo, ya saben, ese argumento tan básico, "o Superliga o ruina para todos".

La respuesta, en su momento, no se hizo esperar: en plena pandemia, miles de aficionados -la mayoría, ingleses- salieron a la calle para defender el espíritu del fútbol; la idea de que juega en Europa quien lo merece, no quien considere un grupo de empresarios (en algunos casos, ajenos por completo al mundo del deporte).

El comunicado en el que el Real Madrid admite su derrota es una victoria para esa gente que siempre creyó en que la Superliga era un proyecto elitista, burgués y falso.

Elitista, por razones evidentes. Burgués, porque iba camino de convertir los grandes partidos europeos en espectáculos solo para ricos. Y falso, porque estaba sostenido sobre una serie de mentiras.

Por si quedaba alguna duda, la Superliga ya forma parte del pasado: pasado un tiempo, se verá como un error histórico, una idea grandilocuente de la que poco a poco se fueron bajando sus grandes impulsores. El último, el que se agarró a la tabla salvavidas cuando el barco ya llevaba mucho tiempo hundido, también se ha rendido.

Es, probablemente, la derrota más amarga en la larga carrera de Florentino Pérez como presidente del Real Madrid.