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Por la bandera y el escudo

OPINIÓN

Ni Decidirá la Asamblea. Ni habrá referéndum. La Junta del Barcelona decidió ayer pactar con la Fiscalía y la Abogacía del Estado para cerrar el caso del fichaje de Neymar. Recordemos: multa multimillonaria, condena para el club y exoneración de los presidentes Sandro Rosell y Josep Maria Bartomeu. O lo que es lo mismo: el F. C. Barcelona condenado por primera vez en su historia a cambio de que los responsables de la gestión queden limpios de polvo y paja. Un ejercicio de barcelonismo sin precedentes aunque el club quede en alerta para siempre ¿Qué pasaría si en el futuro un presidente vuelve a resbalar? ¿Qué puede pasar con el club? Lo que dice la ley asusta...

Sin embargo, uno empieza a tener la sensación de que algo no cuadra. Parece que el presidente Bartomeu ha conseguido una gran gesta, casi un título más. El acuerdo al que han llegado sus abogados es la joya de la corona. Maravilloso para el Barça. Sus socios, a través del club, avanzaron 13’5 millones de euros en la declaración complementaria de febrero de 2014 y ahora pagarán 5’5 más para cerrar el caso. Además los abogados, por supuesto, cobrarán por su trabajo. Da igual. Porque lo que se pagará es inferior a lo que le pedían aunque en el colmo de la confusión –buscada- se sume a la cifra final lo que le corresponde particularmente a Rosell y Bartomeu. ¿El Barça debe pagar también lo de los expresidentes? Tampoco se cuantifica lo que vale el daño reputacional para la entidad. Lo dejaremos en más que multimillonario. Y la condena. ¿Cuánto vale la condena? De por vida, un Barça manchado.

Por lo que se refiere a la credibilidad de la dirigencia, en fin, dificil de catalogar. Se ha pasado de aquel repetido “el club no ha hecho nada mal”, “lo volveríamos a hacer todo igual” y “todo acabará en nada” a aceptar la culpabilidad para ser condenados por dos delitos fiscales. Bueno, ellos no, el club. El Barça. Ellos han quedado limpios, puros y esplendorosos. Un gran pacto. Una gran gestión. Anuncian que han evitado al club, además, presentar avales por valor de 90 millones de euros en caso de decreto de apertuta de juicio oral. ¿Por qué 90 M €? ¿Otra vez se suma lo que deben costear Rosell y Bartomeu? ¿El club debe asumir esta cantidad que, naturalmente, no le corresponde? Pero se informa que no hay duda, que el movimiento ha sido bestial. Que todos han tragado. Como en el inicio del caso. Todos quedaron alucinados con la gran audacia, habilidad y talento de los negociadores culés. Hasta parece que el barcelonismo ha tenido mucha suerte. Muchas felicidades, pues, a quien corresponda. Ha sido una suerte vivir todo esto.

Parte de la Junta actual está tocada. Tiene claro que da la cara por Bartomeu al mismo tiempo que observa el movimiento de liberación que él mismo ha organizado en torno a su figura y que les puede dejar a ellos al pie de los caballos si llega una demanda de responsabilidad civil -¡vaya si cae!- que, como ya se ha visto, arruina vidas. Estos mismos directivos están hartos de mirar al pasado de manera incoherente tratando cada caso con criterios diferentes -dependiendo de a quién afecta-. Pero tranquilos. Los más veteranos marcarán el camino. Ahora entraremos, una vez más, en el capítulo de las manos negras, las confabulaciones, los traidores que cuentan mentiras, el periodismo desleal, el ensañamiento contra los ejecutivos culpables que asesoraron a los pobrecitos directivos que firmaron obligados los contratos de Ney. Quizás hasta veamos algún fichaje furtivo. Por el bien del barcelonismo, toca lo que toca. Por la bandera y por el escudo. 

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