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Eden Hazard, estrella del Chelsea y de la selección de Bélgica

Pónganme a Hazard y a Rabiot

OPINIÓN

Joan Mª Batlle

Fichado Lenglet, el Barça se lanza a por los fichajes que podríamos catalogar de determinantes, es decir, aquellos que están llamados a ser titulares, a subir el nivel del equipo y a desplazar al fondo de armario a otros jugadores de nivel superior a los que hasta ahora lo ocupaban y que por no haber cumplido las expectativas deberían abandonar la entidad.

Es lo que ha faltado las últimas temporadas para competir con las máximas garantías en la Champions y lo que la dirección técnica está obligada a corregir sí o sí. De entre todos los nombres que se han barajado, hay dos que sobresalen con fuerza. A la hora de ir a comprar al mercado de futbolistas, lo tendría claro: “Póngame a Hazard y a Rabiot”.

Me hubiera gustado que me pusieran también a Griezmann, pero el fracaso final de aquella operación obliga ahora a no fallar en los próximos objetivos. De hecho, la opción Hazard es la que puede redimir a los negociadores barcelonistas de su torpeza con el delantero del Atlético. No en vano, Hazard es un futbolista menos atacante pero mucho más completo, buen goleador, aunque menos, pero más polivalente, que puede completar el tridente ofensivo desde los dos extremos e incluso como falso nueve, de media punta que crea y finaliza, que rompe entre líneas el sistema defensivo de los rivales y que por calidad se entenderá sin ninguna dificultad con Messi, Suárez y Coutinho.

Un jugador, en definitiva, que sumará talento y que llegaría en la madurez de su carrera futbolística con esos 27 años en los que un futbolista ya está definitivamente asentado, ya ha pulido defectos y solo le queda mejorar en la plenitud de sus facultades físicas y técnicas. Con Hazard, el Barça apuntalaría ataque y centro del campo con un futbolista de su ADN. Baste con analizar sus declaraciones tras la eliminación de Bélgica en las semifinales del Mundial: “Prefiero perder con esta Bélgica que ganar con esta Francia”.

Poco más se puede añadir sobre su manera de pensar y ver el fútbol: Es futbolista de toque y ataque, de asociación y buen gusto por el espectáculo. Una declaración de intenciones que, sin duda, se ajusta a lo que piensa el Barça y, sobre todo, los barcelonistas. 

PERFIL NECESARIO

La candidatura de Rabiot, por su parte, va unida a la baja de Paulinho. El equipo, el centro del campo, necesita a un futbolista de sus características. Fuerte, con capacidad de sacrificio, de amplio recorrido, que cubra mucho terreno y que tenga llegada, eso que tiene, tenía ya en clave azulgrana, Paulinho y que le ha valido ser traspasado con plusvalía económica. Rabiot tiene eso y más.

De entrada, juventud, 23 años por 30 el brasileño. Y además, se le intuyen mejores prestaciones técnicas, mayor adaptación al fútbol europeo, es un futbolista que me gusta especialmente desde la eliminatoria PSG-Barça de Champions de la temporada pasada. En París, se comió, literalmente, al centro del campo de Luis Enrique, en una combinación de poderío físico y destreza tácticas impecables. Es triste, pero en aquella eliminatoria los técnicos del Barça descubrieron que sin un jugador de este perfil es complicado avanzar en Europa. En este sentido, André Gomes fue un fracaso; Paulinho, un segundo intento de eficacia limitada y Rabiot debería ser el éxito definitivo.

Hay más outsiders en el mercado, Kanté, por ejemplo, pero el francés del PSG, que acaba contrato en 2019, representan una excelente oportunidad de mercado si el Barça sabe negociar bien y no como lo hizo con Griezmann.

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