Mingueza y Braithwaite, ejemplos de que todos suman

El plan B no existe, el Barça es solo uno

OPINIÓN

Bojan Krkic

@BoKrkic

Es habitual ver cómo, desde la prensa, se utiliza las expresiones “plan B” o “segunda unidad” para referirse a alineaciones en las que aparecen futbolistas poco habituales o con un protagonismo menor a nivel de minutos. Entiendo que es una manera muy gráfica de describir, de forma breve, la presencia de estos jugadores, pero a mí no acaba de gustarme esta nomenclatura porque presupone que quienes no son titulares indiscutibles son menos importantes para el equipo. Bajo mi punto de vista es todo lo contrario. Suele decirse que los equipos ganan partidos y las plantillas, títulos. Y así es.

De hecho, hemos exigido a estos futbolistas (casi desde el inicio de la temporada) que dieran un paso adelante, que aportaran más de lo que venían haciendo… Ya que ahí estaba la clave para que el Barça opte a los títulos. Es imposible afrontar un curso completo con solo once jugadores y es imprescindible que quien salte al césped, sea quien sea, ofrezca su mejor nivel para ser competitivo cada tres días. Y así ha sido. Cuando Koeman ha necesitado a Pjanic, Dembélé, Braithwaite o Aleñá, por poner algunos ejemplos, todos ellos han respondido como se esperaba. Ahí están las cinco victorias en los cinco partidos de la fase de grupos, algo que ningún otro técnico había logrado en la historia del FC Barcelona. Tiene mucho mérito porque, además, dos de esos triunfos han llegado sin Leo Messi, lo que permite repartir responsabilidades entre todos los que forman el vestuario. Todos son importantes, cada uno en su parcela.

La presión no puede recaer solo en un solo jugador, ni siquiera en cuatro o cinco, por muy buenos que sean. Si a ello sumamos que Griezmann está recuperando sensaciones, aporta goles y sonríe, hay motivos para ser optimistas. Ocurre lo mismo con Dembélé, que está aprovechando la ausencia de Ansu Fati para exhibir su enorme potencial. O Braithwaite, que está reivindicando la figura del delantero centro no solo con goles, sino con una movilidad que ayuda muchísimo al equipo. También Pjanic y Aleñá crecen a diario. Esto acaba de empezar y Koeman tiene mucho trabajo por delante porque los grandes partidos, aquellos en los que la exigencia del rival es máxima, aún están por llegar, pero la mejor forma de prepararse para ello es con actuaciones como las de la Champions. La sensación es que el equipo entiende cada día mejor lo que les pide el entrenador y que todos sus jugadores están manteniendo una línea ascendente, rechazando, así, la etiqueta de secundarios, suplentes o unidad b. El Barça solo tiene un plan. El Barça solo es uno.

EL FÚTBOL BASE DEBE RECUPERAR SU DOMINIO

Esta semana he leído que los clubs ingleses ya no podrán firmar a futbolistas menores de 18 años, una práctica muy extendida desde hace muchos años y que, como consecuencia del Brexit, dejará de existir a partir del próximo mercado de invierno. Me hace muy feliz esta noticia porque el fútbol base del Barça ha sido uno de los mayores perjudicados históricamente con la fuga de talento. De todas formas, es necesario que, a nivel interno, se haga una profunda reflexión del trabajo que se está haciendo en La Masia, incluído el Barça B, que esta temporada está sufriendo demasiado.

La cantera no solo debe aportar jugadores al primer equipo, más allá de que este sea el primer objetivo. También está obligada a recuperar su dominio, ese potencial que le ha convertido en una referencia mundial en categorías inferiores. El Barça debe contar con los mejores futbolistas en todos sus equipos y volver a ser la envidia del resto de clubs más allá de que la marcha de jugadores a la Premier se haya acabado.

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