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Sergi Capdevila

Sergi Capdevila

Redactor Barça

No perder de vista a Álvaro Cortés

Álvaro Cortés, durante la pretemporada

Álvaro Cortés, durante la pretemporada / FC Barcelona

Puede que fuera una decepción para muchos barcelonistas ver cómo Álvaro Cortés se veía obligado a marcharse del Barça. El futbolista siempre ha ido a cara descubierta: es culé hasta la médula y su prioridad siempre ha sido triunfar de azulgrana. Así lo ha dicho por activa y por pasiva. El año pasado, pese a contrar con ofertas de Segunda A (el Andorra insistió hasta el final de mercado), Cortés siguió porque el club se lo pidió tras la salida de Iñigo Martínez.

Álvaro Cortés posa con la camiseta del Barça.

Álvaro Cortés posa con la camiseta del Barça. / FCB

Esperó más de medio año la oportunidad con Flick y durante ese tiempo lideró el Barça Atlètic, se enfundó el brazalete y tuvo un rendimiento impecable, dentro y fuera del campo. El premio llegó tarde, pero llegó. El debut soñado con el primer equipo en Mendizorroza ante el Alavés. Partido impecable, sin un solo fallo, que dejó un regusto dulce en el barcelonismo. A Álvaro lo instó Flick a empezar la pretemporada a tope y ganarse un puesto en la primera plantilla. Y con esas empezó el 13 de julio.

Sorpresa

Tras ponerse a tono por su cuenta, cuajó unas primeras semanas a tope. Rindió bien en los amistosos, jugó en Birmingham, posó con Xavi Espart ante los medios y su discurso no varió un ápice: centrado en darlo todo para seguir en el equipo de sus sueños. Desde el club se le transmitió que estaban encantados con que siguiera en primera plantilla. Y que podría tener protagonismo. Pero movimientos de fin de mercado han torcido esa posibilidad. La respuesta de los seguidores del Barça ha sido con algo de incredulidad. A Cortés se le veían mimbres de sobras para aportar en la rotación en el central junto a Christensen, Cubarsí, Gerard Martín y Kounde.

Álvaro Cortés se marcha del Barça

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Pero los plantes de la secretaría técnica han pasado, finalmente, por ir a por un central zurdo. Eso enterraba las opciones de Álvaro de ilusionarse con tener incidencia esta temporada y le obligaba a buscar una salida para no estancarse y seguir progresando en su carrera. Cuesta de creer que no tuviera espacio en esa nómina de piezas en el eje de la zaga. Por su potencia en los duelos y salida de balón y la seguridad y liderazgo (además de esa dosis extra que siempre dan los jugadores formados en La Masia y, en su caso, culés hasta la médula). Pero se ha dado así. El Barça se guarda un 50% de una futura venta y un derecho de tanteo.

Esto hace que la entidad catalana siga teniendo un control sobre el futuro del aragonés. Lógicamente, lo ideal sería que se saliera en el Amberes, en un entorno favorable para él y una Liga claramente en auge, y ganarse el volver por la puerta grande. Luchará para eso. No hay que perderle de vista esta temporada porque es un perfil a tener muy en cuenta para el futuro. Veremos si es un punto y aparte o el final del capítulo en el Barça.