Todo por la pasta

Todo por la pasta

Danae Boronat
Piqué
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Laporta, Rubiales y Piqué. A pocos les sorprende pero no esperen que, además, les aplaudamos y no cuestionemos su moralidad, su ética o su falta de estética. Groucho Marx debió ser su profesor: “estos son mis principios y si no le gustan tengo otros”. Son capaces de hacer todo por la pasta.

A Laporta y los suyos no les preocupó en demasía que el Camp Nou se llenara de aficionados del equipo contra el que se jugaban el pase a una semifinal europea. ¿Había formas de evitarlo? Sí, pero ninguna era tan rentable como dejar que invadiesen el graderío, hicieran sentir a Xavi y los jugadores que eran los visitantes y a los aficionados extraños e inseguros en su casa. “El club no es culpable” dice el presidente. No es culpable de querer buscar ingresos extra de forma urgente y apresurada por la penuria económica heredada sí lo es de hacerlo a costa de lo que sea, ya se trate de sus socios o de su estadio, y cómo sea, sin medir riesgos y consecuencias. Todo por la pasta.

El precio que está pagando el Barça es mucho mayor que los 3 millones de euros que ingresó en un solo día, con parte de la grada de animación distanciada (que no acudió al Barça-Cádiz), abonados acusados indiscriminadamente de hacer negocio con sus butacas y la imagen como institución dañada por unos hechos inauditos en el mundo del fútbol. Actuar como un “passarell”, como si fueses novel, incapaz de prever la dimensión del problema, acaba convirtiéndote en negligente. En la causa común del “todo por la pasta” son alumnos aventajados Luis Rubiales y Gerard Piqué. Gracias a unos audios descubrimos que el central azulgrana es el promotor, facilitador y conseguidor del vergonzoso y multimillonario acuerdo entre la Federación Española de Fútbol y el gobierno de Arabia Saudí.

Es lícito que el futbolista quiera ganar dinero con su empresa pero no lo es si se utiliza el fútbol, y a tu propio club, para blanquear a un país acusado por diversos organismos de violaciones de los derechos humanos más fundamentales y donde existe un régimen de tutela del hombre sobre la mujer entre otros asuntos de gravedad extrema. ¿No tiene suficiente dinero Piqué como para no ir a buscar el de un régimen capaz de descuartizar a periodistas?

Si el futbolista cree que no incurre en un conflicto de intereses allá él, que Rubiales lo considere adecuado para mediar, organizar e incluso asignar el caché de los clubes participantes con tal de llenar las arcas de la Federación y sus bolsillos es de risa. Como dijo Groucho Marx: partiendo de la nada alcanzaron las más altas cotas de la miseria

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