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Para que luego hablen de Villarato

OPINIÓN

CUATRO PUNTO QUE BAILAN. No quisiera reducir todo lo que fue el Espanyol-Barça de anoche a la mano de Raúl Rodríguez que el árbitro no pitó. De ahí que le dedique solo una reflexión: si en esta Liga ha habido dos penaltis clarísimos, de esos que no admiten interpretación ya que son manos que interceptan disparos que van a puerta, son el de Higuaín en Valencia y el de Raúl ayer en Cornellà. Ambos, en el último minuto. En consecuencia, decisivos. Por supuesto que se tienen que transformar, pero ambos se tendrían que haber señalado y lanzado. Y en esa Liga de dos, tan ajustada entre Barça y Madrid, esos detalles pueden ser claves. Ahí, por ejemplo, bailan cuatro puntos. Cuatro de los cinco que lleva de ventaja el Madrid.. ¡Para que luego hablen de Villarato!

Dicho esto, no podemos pasar por alto el mal juego del Barça, que posiblemente hizo el peor partido del año, junto al de la Real Sociedad y el Getafe. La diferencia es que el Espanyol puso más juego que ninguno de los oponentes a los que se ha enfrentado el equipo de Guardiola este año. De ahí que algún mérito tengan los de Pochettino en la incomodidad en la que siempre se movió el Barcelona. En el haber del Espanyol hay que poner su valentía y ambición y en el debe del Barça, la insuficiente intensidad que puso a su juego. Con Messi desaparecido, Xavi espeso y las imprecisiones en el centro del campo, la defensa de tres es un peligro. Decía ayer que si los jugadores no se tomaban el derbi como si fuera el Espanyol, no ganarían. Y no se lo tomaron...

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