Laporta, junto a Xavi

Paciencia y confianza: Este Barça está en buenas manos

OPINIÓN

Lluís Mascaró

@LluisMascaro

Paciencia y confianza. Porque el Barça está en buenas manos. Tanto en el palco como en el banquillo. Laporta y Xavi están reconstruyendo un club desde las ruinas. Intentando superar una terrible triple crisis deportiva, económica e institucional. Pero lastrados por la pésima herencia recibida. Que lo condiciona absolutamente todo. El presidente está poniendo orden a los desaguisados de la etapa anterior. Con enormes dificultades, va dando pasos firmes hacia la transformación total del club. El entrenador está creando un nuevo equipo que vuelva a ser campeón. Ha recuperado el modelo y ha apostado por la cantera. Pero la plantilla sigue sin ser competitiva. Todo necesita su tiempo. Venimos de donde venimos. Y la revolución es lenta. Así que tranquilidad. Mucha tranquilidad. No hay que perder ni la ilusión ni la esperanza.

Todos los culés desearían un cambio más radical y más rápido. No es posible. La mochila pesa demasiado. Hay que asumir que esta es una temporada de transición en la que hay un gran objetivo: quedar entre los cuatro primeros de la Liga. Si se puede competir por la Europa League, mejor. Pero la prioridad es clasificarse para la próxima Champions. Como sea. Y ahí entra la habilidad de Xavi para empezar a ganar partidos. Debe sacarle el máximo rendimiento a una plantilla descompensada, con veteranos que ya no están para ser titulares, con jóvenes que asumen más responsabilidad de la que les toca y con grandes fichajes que no rinden como se esperaba. El técnico, que hasta ahora ha sido muy valiente, deberá dar un paso más. Y tomar decisiones drásticas. Con Jordi Alba. O con Frenkie De Jong… 

Se trata, al fin y al cabo, de llegar a junio habiendo cumplido los objetivos mínimos. Y a partir de ese momento, construir un nuevo equipo sobre la base de incorporaciones claves. En todas las líneas. Pero especialmente en defensa (imprescindibles dos laterales) y en ataque (imprescindible un goleador). La figura de Haaland emerge como gran ideal futbolístico, comercial y mediático. Un crack mundial sobre el que edificar el nuevo Barça, rodeado del talento y el compromiso de chavales como Araujo, Eric Garcia, Gavi, Nico, Pedri, Ferran Torres o Ansu Fati (¡menudo calvario el suyo con las lesiones!). Xavi debe conducir la nave blaugrana hasta la orilla y Laporta debe recoger el testigo para conquistar el mercado. El futuro no puede esperar más. 

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