Opinión
La obsesión por jubilar a Lewy

Lewandowski celebró tres goles en Balaídos / Valentí Enrich
Parece que desde el mismo verano en que fichó por el Barça hay una especie de ‘obsesión’ colectiva por definir cuándo se jubilará Robert Lewandowski. Es lo que tiene aterrizar en un club TOP ya cumplidos los 34, que hay ese ‘run-run’ por haber realizado un dispendio por un jugador que teóricamente está ya en el ocaso de su carrera. Después de haberlo ganado todo y haberse cansado de hacer goles en Alemania, generaba muchas dudas que el ariete fuera capaz de seguir con el mismo hambre competitivo y con la chispa que le había convertido en uno de los mejores del mundo. Movimiento peligroso de un Barça que buscaba de forma desesperada estrellas contrastadas para dar empaque al proyecot.
Pero no se inmutó lo más mínimo Lewy ya desde sus primeros días como barcelonista. Ajeno a especulaciones y a críticas por su elevada edad en consonancia con su precio, el polaco fue una máquina de marcar desde el principio. Listón altísimo y goles de todos los colores y posiciones. Con una voracidad más propia de alguien que tiene todo por demostrar y ganar. Pero ni por esas el entorno se relajó con él. Un segundo curso algo más ‘terrenal’ y discreto del delantero (aun así terminó con 26 dianas) levantó de nuevo las suspicacias. ¿A punto de cumplir los 36 seguía con mimebres para ser el ‘9’ indiscutible del FC Barcelona?
CANTOS DE SIRENA DE ARABIA
Ofertas mareantes de Arabia Saudí aún acrecentaban más esas dudas sobre si lo conveniente era un traspaso a tiempo antes de que floreciera y se fuera apagando su carrera aún con dos años de contrato de azulgrana. Pero ‘erre que erre’. Robert quiso seguir y demostrar tanto a Flick como a propios y extraños que seguía con la chispa y la frescura de siempre. Él siempre ha defendido que la edad que pone en su DNI no va para nada acorde con su físico. Lewy se cuida al extremo.

Lewandowski marcó un hat-trick / VALENTÍ ENRICH
Entre él y su mujer Anna, nutricionista, llevan una dieta y un cuidado del cuerpo absolutamente al detalle. El aterrizaje de su exentrenador en el Bayern, con el que vivió la época más gloriosa del pasado reciente bávaro, aún añadía un extra de motivación. Lewandowski iba a convertirse en uno de los líderes del nuevo proyecto con Flick al mando. Un giro de timón que cautivó al atacante desde el principio. Hansi lo quería asesorando y ejerciendo de modelo para una hornada de jóvenes futbolistas talentosos pero inexpertos que debían dar un paso al frente. Y lo cierto es que la respuesta del polaco, una vez más, fue apabullante.
AJENO AL RUIDO A SU ALREDEDOR
Su temporada pasada fue tremenda. 42 goles como 42 soles en una de sus mejores campañas como profesional. ¡A las puertas de cumplir los 37! Pero ni por esas. A un año de terminar contrato, este verano ha seguido habiendo ciertas voces discordantes respecto a si seguía estando listo para un curso más con la vitola de atacante titular indiscutible. Y si le sumamos esta lesión que ha sufrido y que le ha mantenido en el dique seco durante varios partidos y el hecho de que haya Mundial (su última Copa del Mundo) en verano ha vuelto a ponerle en la picota.
¿Pero qué hace el bueno de Lewandowski? Pues en su primera titularidad marcar un ‘hat-trick’. Y sin casi quererlo y con cuatro ratitos ya es el máximo goleador del equipo y se mete en el TOP-4 global de la Liga. Su vinculación con el Barça caba el próximo 30 de junio y ahora mismo todos los escenarios son posibles. Pero ojo con dar por acabado a Lewy aunque tenga 45.
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