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Entre la nostalgia y el futuro

Carta al director de Luís Lecha Perales - Socio 62.157

Víctor Font perdió ante Joan Laporta las elecciones en el 2021

Víctor Font perdió ante Joan Laporta las elecciones en el 2021 / Javier Ferrándiz

Me hice socio del FC Barcelona en 2003, y no fue casualidad: fue por Joan Laporta. Él representaba un cambio de época, una sacudida necesaria y un proyecto que, con el tiempo, acabaría marcando los mejores años de la historia del club.

Aquella etapa no solo nos devolvió la competitividad; nos devolvió el orgullo. Todo aquello ocurrió a pesar de Sandro Rosell y, especialmente, del peor presidente que ha tenido el club: Josep Maria Bartomeu.

Su legado aún pesa en demasiados rincones del Barça. Quizá por eso, cuando pienso en las elecciones que vienen, todavía miro a Laporta con cierta gratitud y con la sensación de que, con sus luces y sus sombras, sigue siendo un escudo emocional para muchos de nosotros.

Hoy, sin embargo, tengo dudas. Me debato entre él y Víctor Font. Quiero esperar a escuchar los proyectos, a ver qué modelo de club proponen y cómo piensan reconstruir, modernizar y estabilizar una entidad que no puede permitirse más errores estratégicos. Pero, siendo honesto conmigo mismo, siento que acabaré inclinándome por Laporta. Lo positivo -que es mucho- sigue pesando más que lo negativo. Y su carisma, ese vínculo que tiene con la afición, no es algo que se pueda fabricar.

Víctor Font, por el contrario, no termina de transmitirme. Puede presentar un proyecto sólido, técnico, bien estructurado, pero a veces el Barça necesita algo más que un plan: necesita alma. Necesita liderazgo, conexión y una visión que no solo se entienda, sino que se sienta.

Por eso, aunque esperaré a ver qué anuncian unos y otros, mi corazón -y quizá también mi memoria- me dicen que el camino volverá a pasar por Laporta.