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Nico no llega con un documental debajo del brazo

Nico Williams, junto a su gran amigo Lamine Yamal

Nico Williams, junto a su gran amigo Lamine Yamal

Lo de Nico Williams con el Barça no es un déjà vu de Griezmann. Ni lo fue en 2024 ni lo será en 2025. Porque, a diferencia de aquel episodio incomprensible, aquí hay contexto, razones y hasta sentido común.

Cuando Antoine Griezmann dijo ‘no’ al Barça en 2018, lo hizo en un documental producido por Gerard Piqué, titulado ‘La Decisión’. Un montaje lleno de tensión artificial y ego. Todo para anunciar que se quedaba en el Atlético. Un año después, se fue al Barça en silencio. Fue un ‘sí’ sin gracia que llegó tarde y mal. 

La afición no lo encajó bien y él tampoco terminó de encajar en el equipo pero no podemos encontrar motivos en el documental de eso, lo dejamos para el que pensó que era una buena opción para el equipo.

En el caso de Nico, el ‘no’ del verano pasado se entendió. No lo dijo en prime time, ni con un plano dramático. Lo dijeron los números económicos y unas garantías débiles para inscribirle. El Barça quería, Nico también, pero el club no podía permitírselo. La operación se desactivó porque no había fair play, no había espacio. Pero tampoco hubo paripé. Protagonizó luego un documental con su hermano, pero habló de su vida, no de su futuro. El que se enfadó el verano pasado fue el Athletic con el Barça pero quizás si cobran ahora la cláusula se les pasará pronto.

Y por eso, si ahora vuelve a escena la opción de vestir de blaugrana, no sería una contradicción, ni una rectificación, ni una incoherencia. Sería, simplemente, que la situación ha cambiado. El club tiene otras cifras, otro margen, otra perspectiva. Y Nico sigue teniendo lo mismo: ganas de venir. Lo de Griezmann fue un espectáculo evitable. Lo de Nico, si llega, será una bienvenida amable. Sin documental. Sin frase lapidaria. Sin jugar con la ilusión de nadie.