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Negreira no existe, son los padres

El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez interviene en la copa de Navidad del equipo, este lunes en Madrid.

El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez interviene en la copa de Navidad del equipo, este lunes en Madrid. / Chema Moya / EFE

Para mentir en una comida navideña se debe tener pocos escrúpulos. La mentira es pecado siempre, pero es doblemente inmoral hacerlo en estas fechas de celebración, unión, purificación y renovación. Encima, corres el peligro de quedarte sin regalo.

El caso Negreira es una mancha oscura en la historia del Barça por muchos motivos, sobre todo porque destapa los chanchullos internos del Club: es una equivocación enorme que tendrá consecuencias que perdurarán durante un largo periodo de tiempo. Pero una cosa es ser consciente de la gravedad y otra muy distinta es inventarse un relato.

Como bien apuntaba Jaume Marcet en una columna sublime de este diario, en la historia de esta competición hay manchas mucho más oscuras que no se han juzgado jamás. Es curioso que el presidente del Club más beneficiado por los poderes de este país salga de víctima entre adornos navideños para tratar de engañar al personal y crear su relato ficticio.

Si bien los pagos a Negreira son un escándalo que debe, como no puede ser de otra manera, investigarse hasta el final, es importante ser conscientes que todo el mundo habla del nulo poder de este en la toma de decisiones y de que no hay ni un solo árbitro de los centenares que han arbitrado que denuncie presiones para favorecer a un equipo u otro.

El que, años atrás, sí tenía poderes absolutos era el señor José Plaza Pedraz; presidente del Comité Nacional de Árbitros, ese que decía en privado que mientras él fuera el presidente, el Barça no volvería a ser campeón.

Y claro, ahora no encontrarán robo alguno porque no existe. Es solo una mentira repetida mil veces por el presidente del Real Madrid y sus aficionados. Pero todo tiene un motivo. Los éxitos del Real Madrid en Europa son extraordinarios, es un hecho, ganar casi siempre la Champions es admirable.

Pero lo que duele en la capital, el delirio embustero viene porque hay una rabia profunda al ver que el mejor fútbol de la historia se jugó en can Barça, que el mejor jugador de este deporte fue formado en La Masia, que la selección española ganó dos Eurocopas y un Mundial con una plantilla blaugrana, que el resto del mundo, cuando habla de la excelencia del fútbol, habla del Barça de Guardiola, no del Madrid de las tres Champions.

Y esto hay que derrumbarlo sea como sea; si hace falta mintiendo repetidamente aun sabiendo que se corre el peligro de que los reyes magos pasen de largo. Como mucho, a Florentino Pérez le traerán carbón.