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Un Mundial de Clubs con muchas incógnitas

La FIFA ha apostado por un nuevo torneo cuyo éxito y consolidación genera dudas

Donald Trump y Gianni Infantino, en la Casa Blanca

Donald Trump y Gianni Infantino, en la Casa Blanca / EFE

Estamos asistiendo al nacimiento de una nueva competición, el Mundial de Clubs. Desde 2021, varios equipos se han ganado el mérito de participar en esta cita. Es el primer año que se celebra este nuevo formato y habrá que ver si la FIFA ha acertado al crear un escenario donde se enfrentan equipos de niveles muy distintos, tanto en calidad individual como colectiva.

Lo que está claro es que, económicamente, todos los equipos están saliendo beneficiados. Conjuntos como Auckland, Al Ahly, Seattle, ES Tunis, Urawa, Mamelodi, Ulsan HD, Al Ain o Wydad AC disfrutan y están muy motivados por la oportunidad de enfrentarse a los mejores clubes y jugadores europeos y sudamericanos. Este torneo también les permite analizar su propio nivel competitivo, así como el rendimiento de sus jugadores más destacados. De hecho, si alguno de ellos brilla individualmente, el Mundialito se convierte también en un escaparate para directores deportivos y ojeadores.

Paseo del Bayern ante el Auckland City

Paseo del Bayern ante el Auckland City / Agencias

Para los amantes del fútbol en Estados Unidos, este evento representa una oportunidad única de ver en directo y en sus propias ciudades a muchas de las grandes estrellas mundiales.

¿Qué se puede destacar en positivo a nivel general?

Futbolísticamente, cuesta encontrar un nivel alto de juego o grandes acciones individuales, a pesar de la presencia de muchos jugadores top. La temporada europea ha sido muy exigente y los futbolistas llegan con desgaste físico y mental, sin frescura ni energía. Muchos titulares no están entregados al 100%, se dosifican para evitar lesiones y no necesitan demostrar nada. Además, algunos cambiarán de club este verano y están más centrados en su futuro que en el juego.

Franco Mastantuono, ante el Urawa Reds

Franco Mastantuono, ante el Urawa Reds / Agencias

Los suplentes, por su parte, sí ven aquí una oportunidad para ganar minutos y convencer al entrenador, pero con el mercado de verano a punto de comenzar, también están pendientes de ofertas y preocupados por no lesionarse, lo que podría perjudicarles en sus negociaciones.

Entrenadores y planificación deportiva

Para los entrenadores, disputar el Mundialito en estas fechas es un gran inconveniente. No tendrán días suficientes para preparar la próxima temporada y los jugadores contarán con unas vacaciones más cortas, además de una pretemporada reducida, que es clave para sentar las bases del año competitivo. En este sentido, el Mundialito perjudica claramente a los equipos implicados.

El único club que sale algo menos perjudicado es el PSG. Al dominar su liga con claridad, ha tenido menor desgaste durante el año, y con una pretemporada corta puede preparar bien la siguiente temporada.

Vinicius estuvo muy discreto frente Al Hilal

Vinicius estuvo muy discreto frente Al Hilal / Agencias

Todos los equipos muestran una dinámica de juego parecida: falta de energía, baja intensidad y escasa creatividad. Incluso el Real Madrid, que acaba de cambiar de entrenador, mantiene su estilo, ya que los jugadores no tienen capacidad ni energía para asimilar nuevos sistemas. Necesitan desconectar, recargar pilas y volver con frescura física y mental para asumir nuevos retos. Xabi Alonso, por ejemplo, necesitará una plantilla renovada y descansada para aplicar sus ideas.

Muchos jugadores vienen de disputar partidos decisivos en sus ligas, finales de Copa, Champions, Europa League, Nations League o clasificatorios para el Mundial. Y acto seguido, han tenido que jugar el Mundialito. Así es imposible que muestren su mejor versión. No veremos fútbol de alto nivel ni jugadas espectaculares.

Otros daños colaterales

Además del estado físico de los jugadores, hay otros aspectos que no ayudan: horarios poco atractivos, estadios medio vacíos, mucha gente de vacaciones y grandes desigualdades en los enfrentamientos. Por ejemplo, Auckland, un equipo amateur, perdió 10-0 frente al Bayern. Sus jugadores no cobran y trabajan 8-10 horas al día. No están preparados para competir en este nivel, y mucho menos disfrutarlo.

Al-Hilal manager Simone Inzaghi, left, uses water to cool down his player Mohammed Al-Qahtani during the Club World Cup group H soccer match between Real Madrid and Al Hilal in Miami, Fla., Wednesday, June 18, 2025. (AP Photo/Lynne Sladky). EDITORIAL USE ONLY/ONLY ITALY AND SPAIN

Simone Inzaghi, técnico del Al-Hilal / AP

Se podría pensar que el torneo ayuda a los nuevos entrenadores, como Chivu (Inter), Domènec Torrent (Monterrey) o Inzaghi (Al Ahly), para conocer sus equipos. Pero no es así: no conocen bien a sus plantillas, no pueden transmitir sus ideas, y lo ideal en estos casos sería empezar desde cero en la pretemporada, con tranquilidad, partidos amistosos y sin la presión de la competición.

Conclusiones

La idea de un Mundial de Clubes es buena, pero necesita revisión por varias razones: es necesario replantear el calendario y definir mejores horarios, además de elegir criterios más exigentes para seleccionar a los participantes, priorizando la calidad sobre la cantidad. Por otro lado, es imprescindible asegurar que el país anfitrión garantice estadios llenos. Y, sobre todo, evitar que los jugadores lleguen saturados, ya que sin frescura no puede haber espectáculo ni talento. El fútbol es espectáculo. Para disfrutarlo, necesitamos ver a los mejores en plenitud, con energía y motivación. Solo así disfrutaremos todos.

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