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Leo Messi se abraza a su hijo Mateo durante la celebración de LaLiga

El método, con y sin Messi

OPINIÓN

Xavi Torres

@xavitorresll

Solamente unos apuntes numéricos. El Barça, desde la llegada de Johan Cruyff como entrenador, casi dobla las Ligas del Real Madrid -16 a 10-, ha ganado 8 de las últimas 11 y 10, de 15. A esto se le llama hegemonía. Cambiar la tendencia. Pasar por encima. En realidad, un dominio aplastante de gran mérito por tratarse de un rival tan fuerte como el madridista. Y, por supuesto, tanto éxito no llega por casualidad sino porque, a partir de una idea, se ha desarrollado un elemento clave en el club para explicar el pasado más reciente, el presente y, por supuesto, el futuro. El método. Así de simple y, por supuesto, así de complicado.

El presente apunta a Messi como clave de todo el éxito. Y lo es. Desde que el argentino asomó por el Camp Nou, el Barça ha ganado 10 Ligas, mientras que el Real Madrid, cuatro, y el Atlético de Madrid, una. No hay duda del peso del 10 en la historia reciente. De hecho, parece lógico pensar que si Messi hubiera aparecido en cualquier otro momento, también hubiera sido clave en los éxitos del club. Ahora bien, ¿hubiera sumado tantos? ¿Habría ganado 10 de 15 Ligas? En la historia del Barça ha habido muchos números uno -Kubala, Suárez, Cruyff, Schuster, Maradona, Ronaldo, etc.-, rodeados de grandes futbolistas, y jamás lograron un Barça hegemónico. Messi, sí.

Lo del 10 es extraordinario porque sus facultades son inigualables pero es evidente que   solamente este argumento no da para explicar tanta gloria. Cruyff reunió futbolistas con cero entrenamientos en la idea y tardó dos años en lograr su objetivo. Llegaron cuatro ligas consecutivas y la primera Copa de Europa. Lo más importante, sin embargo, se estaba gestando en el fútbol base. Allí, sin ruido pero con determinación, la idea de Cruyff dio vida a gente como Valdés, Puyol, Piqué, Sergio, Xavi, Iniesta, Pedro, Cesc... y, por supuesto, Messi. Todos llegaron al primer equipo con más de 2.000 sesiones en la idea y, con Guardiola, arrasaron. Ahora, Alba y Sergi Roberto, más Aleñá desde enero, se han unido a la lista de hijos de La Masia.

Valverde suma y sigue. Dos de dos. Con sus matices, más efectivo que atractivo, ha decidido dar espacio a la inercia de futbolistas muy marcados por su formación. Y en ese escenario, Messi se siente cómodo. Tanto que ha aceptado hasta cinco suplencias (en la Liga; siete, en todas las competiciones) dosificadoras. Matrimonio perfecto. Pero, ¿y el futuro? ¿Tenemos claro que el método se está garantizando en las diversas etapas de formación? ¿Reconocemos la idea en el filial y los juveniles? ¿Los aspirantes están formados? Lamentablemente, hay demasiadas luces de alarma encendidas.

La historia del Barça no engaña. Y Messi no es eterno. Cruyff mostró el camino para garantizar el futuro. Ahora, el argentino lo tapa todo pero, ¿y mañana? Ojalá -pensará el barcelonista-, cuando él no esté, siga luciendo el sol. Pero, como ya se ha dicho, suceda lo que suceda, no será por casualidad.

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