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Marca ha rectificado y ha decidido que el gol es de Leo Messi

Messi y Suárez salvan la cara a Valverde

OPINIÓN

Joan Mª Batlle

El Barça jugó con fuego y no se quemó de milagro, aunque sí salió chamuscado de Villarreal. Pero vayamos a ponerle nombre y apellidos a las claves del partido. No fue exactamente el Barça el que jugó con fuego, sino su entrenador, Ernesto Valverde. Esta vez, el técnico apostó por una triple rotación que afectó a la columna vertebral del equipo: Piqué, Rakitic y Messi, nada más y nada menos. Demasiada traca incluso para un conjunto que domina la Liga con tanta superioridad. A pesar de ello, Suárez y Malcom, con la ayuda puntual, aunque demasiado intermitente, de Coutinho, se las apañaron para descomponer a la defensa local en los primeros veinte minutos y forzar un 0-2 en el marcador que pudo ser un  0-3 si Coutinho no hubiera topado con el poste en un remate muy claro.

Pero la ventaja era un espejismo. En los primeros nueve minutos, Ter Stegen había evitado dos goles, lo que era el aviso de que el equipo estaba roto por el centro, de que concedía demasiadas oportunidades al rival. El Villarreal lo detectó y no se rindió y el Barça, o su entrenador, no supo verlo y condenó al equipo a sufrir un revolcón en el segundo tiempo.

EXPLICACIONES

Sí, porque aunque al final Messi fuera decisivo, el problema estaba del medio campo para atrás. Sin Rakitic, Busquets está solo para frenar lo que se le viene encima. Y sin Piqué, la defensa no tiene posición táctica ni liderato ni juego aéreo. Si a ello le añadimos que Arthur está en un bajón de juego y Umtiti acusa la inactividad y no es ni sombra de lo que era, tendremos la explicación a lo sucedido.

Del 0-2 al 4-2 se explica por la alineación y por la falta de reacción de Valverde, que se olvidó de Piqué pese a que el partido lo demandaba a gritos. Y del 4-2 al 4-4 se explica, naturalmente, por Messi, que se inventó su enésima genialidad en una falta directa y sumió al contrario en un estado de inquietud que aprovechó Suárez en el último segundo. Al final, mejor perder dos puntos en lugar de tres, pero que quede claro que se perdieron dos para que nadie se engañe pensando que se ganó uno.

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