Messi y su PSG

Messi y su PSG

Carles Pérez

Presentador 'Va de Barça' en Ràdio Flaixbac.

Messi, en el Bernabéu
Messi, en el Bernabéu | sport

De antemano, ya digo que soy un impostor oportunista y que hablo a toro pasado, y así es muy fácil hablar. Pero el miércoles vi claro que Messi no es feliz en Francia. Aunque siempre he dicho, -y lo mantengo- que Messi es el mejor jugador de la historia y reitero el agradecimiento a todo lo que nos ha dado al barcelonismo, llega un momento en que suceden cosas que no consigo comprender.

Entiendo perfectamente que decidiera marcharse, y que llegara a la conclusión de que la decadencia del Barça era una realidad, que no había jugadores como para creer en un proyecto, y que ya no iba a ser feliz en el Camp Nou. Hasta aquí es totalmente razonable. Lo que no consigo entender es por qué Messi creyó que ir al PSG era una buena opción. Es evidente que el pastizal que le puso encima de la mesa el equipo parisino era uno de los motivos, pero que creyera que el PSG seguía siendo candidato para ganar la Champions es lo que no me entra en la cabeza. Y menos aún que disfrutaría jugando como juegan los de Pochettino.

Más de siete años lleva el PSG siendo un intento de candidato a la Champions, construyendo equipos únicamente de cromos, sin una filosofía ni un concepto claro del juego -es lo que tienen la mayoría de clubes del estado- y esperando que la chispa de sus jugadores les lleve a ganar la gloria. Tienen los mejores delanteros del mundo y no son capaces de doblegar a un Madrid que juega con casi los mismos de hace diez años.

Messi sabe de sobra que solo los equipos con una clara filosofía y un proyecto basado en el conjunto, y no únicamente en estrellas, son los que te pueden ofrecer unos años de felicidad asegurada, consolidando el proyecto y disfrutando encima del césped, que creo que es lo más importante. Y probablemente después de eso lleguen los títulos. Al fin y al cabo, debería ser la motivación de los futbolistas de élite, que tienen la parte económica bastante resuelta.

Entiendo también que su amigo Neymar fuese otro de los motivos, pero ¿eso le compensaba? No sé cuántos clubes han estado dispuestos a desembolsar lo que Messi costaba. Pero yo, feliz, lo que se dice feliz… no lo acabo de ver.

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