Opinión

Colaborador de SPORT
De Messi a Lamine Yamal

Lamine Yamal durante un entrenamiento de la selección española en Chattanooga (EE.UU.) / EFE
Bienvenidos al Mundial 2026. Como el que no quiere la cosa, ya han pasado cuatro años, en esta ocasión y de forma excepcional, algo menos, desde el de Catar, pero la cuestión es que cada cuatro años la magia del fútbol permite competir a los mejores jugadores del mundo en un mismo campeonato. Diríase que asistimos a la contemplación del mayor talento del mundo, aunque el fútbol es cosa de once jugadores y alrededor de las estrellas ha de haber un gran equipo con todo lo que ello representa, táctica, compañerismo, esfuerzo y un mínimo de calidad.
Hay supercracks que no se han acercado ni siquiera a la posibilidad de ganar el Mundial porque les ha faltado equipo. Con Messi, sin ir más lejos, nos hicieron sufrir más de la cuenta. El mejor futbolista de todos los tiempos no fue campeón hasta los 35 años en su quinto Mundial. Por fin, en Qatar el fútbol saldó la deuda histórica más grande que tenía con uno de sus hijos predilectos.
De aquel Mundial salió Leo con su octavo Balón de Oro, el fútbol a sus pies, el reconocimiento total a veinte años de magia, espectáculo, clase... de dignificar este maravilloso deporte gracias al don único y exclusivo con el que nació y perfeccionó en La Masía del FC Barcelona.
¿Les suena? ¡Exacto! La historia puede repetirse ni más ni menos que con diecisiete años de diferencia entre los protagonistas. Cuando Leo jugó su primer Mundial, Alemania 2006, Lamine Yamal, porque habrán pensado en Lamine Yamal, ¿no?, no había nacido. Y ahora todo el mundo le mira a él como el nuevo Messi, como a Messi le miraban como el nuevo Maradona o a Ronaldo o Ronaldinho como el nuevo Pelé. No es presión, es ley de vida. Los más grandes no tienen presión, simplemente se alinean con los dioses del destino para que les den su lugar en la gloria.
Empieza el Mundial de Lamine, el Mundial del relevo de los dioses del fútbol
Pues bien, podemos estar ante el gran momento de Lamine Yamal. El crack barcelonista tiene el equipo que siempre le faltó a Messi. La selección española es la campeona de Europa y cuenta con jugadores de primerísimo nivel mundial. Sin ninguna duda, es favorita para conquistar su segunda estrella. Si quieren, junto a Francia, Portugal e Inglaterra, pero favorita. Y Lamine tiene la ventaja de jugar con compañeros con los que se entiende con los ojos cerrados, con Pedri, Olmo, Gavi, Ferrán, Eric García, Cubarsí... Un equipazo, el del Barça. Y un estilo que no le será extraño.
No nos engañemos, antes incluso de que el balón empiece a rodar, este ya es el Mundial de Lamine. Es el mejor futbolista del momento, le acaban de reconocer como el de mayor valor económico muy por encima de Haaland y Mbappé, tiene la juventud, el carisma, la sonrisa y la historia humana que emociona a todo el mundo. Insisto, no es presión, es la realidad. Los más grandes no sienten la presión, solo se alinean con los dioses del destino para que les den su lugar en la gloria. De Messi a Lamine, Mundial, Balón de Oro... el círculo virtuoso no para. Sería maravilloso.
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