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De Messi a Lamine Yamal

Lamine Yamal en acción en un partido del FC Barcelona

Lamine Yamal en acción en un partido del FC Barcelona / Dani Barbeito

Semana sin fútbol de clubes con dos nombres mayúsculos como protagonistas. Por un lado, Lamine Yamal, tratado por el Barça en esta pausa para intentar acabar con sus problemas de pubis y desconvocado de la selección española para los partidos contra Georgia y Turquía. Parece que alguien en la Federación se ha enfadado. Con los precedentes que hay y la simple observación de como funcionan las cosas por la casa de Rafael Louzán el asunto produce vergüenza ajena.

Por otro lado hemos visto a Messi ofreciendo una interesante entrevista a SPORT y visitando por sorpresa el nuevo Camp Nou con nocturnidad y alevosía. Como Leo es de todos los barcelonistas toca homenaje y propuesta azulgrana de futuro para cuando el jugador decida poner punto y final a su etapa de futbolista. ¿En la dirección deportiva? ¿En La Masía? ¿Con cargo institucional? Veremos.

Y con los dos dieces en primera línea mediática ha habido quien se ha ilusionado en un regreso de Leo al Camp Nou para reencontrarse, en un último baile azulgrana, con Lamine Yamal. El primer contacto, precioso, fue en 2007. El fotógrafo Joan Montfort inmortalizó para un calendario solidario a Leo Messi, futbolista del primer equipo del Barça, bañando y acunando al bebé Lamine Yamal. ¿Se imaginan, dieciocho años después, la fuerza de semejantes gigantes jugando juntos para el Barça? Una locura para los publicistas y comerciales… pero, lamentablemente, el balón señala hacia otra dirección.

Es verdad que Messi, a sus 38 años, está jugando muy bien en la Liga de los Estados Unidos. Su equipo, el Inter de Miami, acaba de clasificarse para las semifinales de los playoffs, con 34 goles y 17 asistencias del 10 argentino. Sin embargo, el ritmo de la MLS es otro. Y el nivel de exigencia y competitividad, también. Más allá de la economía, que también sería un factor a tener en cuenta, ni el propio Messi se enfadaría si dijéramos que el Barça de Hansi Flick necesita otros jugadores para completar su plantilla. El 4 a 0 del PSG al Inter en el pasado Mundial de Clubes, en junio, explica muy bien la situación. El equipo de Luís Enrique, al trote, pasó por encima de Messi y compañía. En el fútbol europeo todo va mucho más rápido. Justamente uno de los méritos de Hansi Flick ha sido lograr que el Barcelona sea capaz de competir a ritmo de Premier o Bundesliga. No hace falta forzar nada: dejemos las cosas como están.

Pero además Leo sabe que hay otro factor fundamental que es imprescindible cuidar: la estabilidad del crack y ese es, hoy, Lamine Yamal. No se trata de reírle las gracias o de permitirle hacer lo que le venga en gana pero sí de generar un hábitat propicio para que se sienta cómodo para rendir al máximo. A su llegada al vestuario del Camp Nou en 2008, Pep Guardiola renovó las ilusiones del barcelonismo substituyendo la magia de Ronaldinho por la de Messi. No hace falta explicar nada más porque todo el mundo conoce el desenlace de esta historia. Leo, como el resto de los aficionados del Barça, disfruta del efecto Lamine Yamal desde Miami orgulloso de que la leyenda de su número 10 tenga un heredero tan digno.