Messi no se iba a ir. ¿Y Marc Márquez?

Messi no se iba a ir. ¿Y Marc Márquez?

Josep Lluís Merlos
Marc Márquez
Marc Márquez | sport

Hubo un tiempo que no nos entraba en la cabeza la posibilidad que Pep Guardiola entrenara un equipo distinto al Barça. También vivimos muchos años sin dar crédito a la opción que Messi pudiera jugar a futbol con una camiseta distinta a la azulgrana (o la albiceleste). Y ya conocen la continuación de esas dos historias. Este fin de semana comienza la temporada probablemente más importante en la trayectoria deportiva de Marc Márquez. La que marca el décimo aniversario del de Cervera en la categoría reina, siempre sobre una Honda, siempre con los colores de Repsol.

MM93 vuelve a Catar, donde no ha competido desde 2019 por diversas circunstancias. Y lo hace después de una pretemporada que nos ha llenado de ilusión. A nadie más que a él, con toda seguridad. Con el objetivo de su noveno título mundial en el punto de mira. Son muchos los que dan como gran favorito a Pecco Bagnaia no solo para la cita inaugural (ganó aquí el año pasado) gracias a la larga recta de Losail que tanto ayuda a la Desmosedici, sino también para el global de la temporada. Los primeros que confían en él: su marca, que le ha renovado por dos ejercicios más, hasta finales de 2024 cuando ya habrá cumplido 27 años. Y dicen que a millón y medio por curso.

Sin embargo, el otro asiento del equipo oficial de Borgo Panigale aún no tiene su futuro adjudicado. Miller, Jorge Martín, Zarco… pero también Bastianini o Di Giannantonio, incluso Marini o Bezzechi se postulan para ello. Pero… ¿y nadie más podría ser un candidato a esa moto? Marc Márquez renovó en febrero de 2020 por ¡cuatro! temporadas más con Honda. Con este escenario parece improbable que esta vinculación se rompa antes de llegar al límite de ese contrato en 2024.

Pero esta temporada es crucial para el piloto catalán. El año se presenta prometedor para él, como decíamos. Apenas hace cuatro meses ni tan siquiera sabía si iba a poder competir de nuevo, pero la positiva evolución de la diplopía que volvió a aparecer tras una enésima caída permitió dispersar los nubarrones que sobrevolaban su futuro. Tal y como él mismo refirió, en una situación parecida a la de Rafa Nadal antes de su épica victoria en la final del open de Australia.

Márquez ha ido de menos a más en los tests de Sepang y Mandalika. Sólo han sido cinco jornadas de pruebas y en unas condiciones muy distintas en cada caso, pero la sensación que transmite su actividad en esos escenarios fue más que positiva; y hoy si tuviera que apostar por alguien, personalmente lo haría por el octacampeón mundial. Sin embargo, Marc ha reconocido que tiene que modificar su estilo de pilotaje para adaptarse a la Honda más diferente, más distinta y distante a su forma de conducción, que ha tenido entre sus manos en la última década. Y ello supone un desafío mayúsculo.

O se adapta, o no. Y si no lo hace… los aspirantes a acompañar a Bagnaia en el futuro lo pueden tener algo más complicado de lo que esperaban. No es probable que Márquez se aleje de Honda, pero no es imposible. Los primeros que no lo permitirán son quienes hacen la moto. Y si hace falta: pintarán las murallas de Cervera en el carenado. Toda una “batalla monumental”.