Messi firmó otra gran actuación

Messi se encarga de desmentirse a sí mismo

OPINIÓN

Ernest Folch

@ErnestFolch

El Barça volvió por fin a divertirse, después del ‘via crucis’ de este inicio de Liga, en el que parecía que cada partido era un potro de tortura. El equipo recuperó ayer la alegría, y con ella vino la fantasía, la fluidez y la velocidad de circulación.

Es cierto que, una noche más, sin la participación celestial de Messi, el partido no hubiera pasado de ser una victoria coral, más apretada de lo debido: el ‘10’ blaugrana descosió al Mallorca con tres zambombazos terroríficos, en los que el ínfimo espacio que tuvo para armar la pierna fue inversamente proprcional a la potencia y colocación con la que encuadró el balón por la portería. Digamos que Leo se encargó de desmentirse a si mismo con su enésima exhibición: hablaba de “retirada”, pero sigue coleccionando ‘hat-tricks’.

Esta vez, a Messi lo acompañó el equipo en bloque: Ter Stegen asistió a Griezmann, que abrió el marcador tras una gran cabalcada, y mostró que está acelerando su integración. Suárez marcó de un espectacular taconazo el que puede ser uno de los goles de LaLiga, culminando una obra de arte colectiva, y jugadores como RakiticSergi Roberto o Busquets están acercándose a su máximo nivel. El resultado es que, a diez días del clásico, atención, porque vuelve la mejor versión del Barça. Con el Madrid también a un gran nivel, la madre de todos los partidos promete ser apoteósico.

BATALLA CAMPAL POR LA TERCERA PLAZA

Rakitic repitió con éxito como titular y demostró que ahora mismo se merece la tercera plaza del medio campo que se disputa con Arthur Arturo Vidal. Dos sitios están sin duda asegurados para un estelar De Jong y un Busquets que ha optimizado sus prestaciones, pero queda un lugar libre, para el cual se libra en estos momentos una batalla campal. Haber conseguido este nivel de competencia es un éxito de Valverde.

EL GRAVE ERROR DE DEJAR PERDER A KUBO

Take Kubo fue capaz de exhibir su enorme talento, solo contra toda la defensa del Barça el día que debutaba en el Camp Nou: demostró potencia, clase, velocidad de movimientos y de cabeza, y una gran personalidad, impropia de un jugador de solo 18 años. La actuación de Kubo fue un doloroso recordatorio del clamoroso error que cometió el Barça el pasado verano cuando dejó escapar a la joven estrella japonesa después de haberle tutelado desde niño, incluso después de la sanción de la FIFA que le obligó a irse.

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