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Messi felicitando a Lautaro tras su gol

Messi de día, Messi de noche; el Barça marca la diferencia

OPINIÓN

J.Mª Casanovas

Messi de día, Messi de noche. Esta es la diferencia que hay entre el crack del Barça que salió aplaudido del Villamarín tras conseguir tres goles extraordinarios y el capitán de Argentina que se marchó cabizbajo y triste tras perder con Venezuela en el Wanda madrileño. Todo sucedió en el transcurso de la misma semana. Dos actuaciones diametralmente opuestas. La primera sirvió para que el Barça ganara media Liga, la segunda para confirmar que la nueva selección albiceleste de Scaloni no está a la altura de su líder.

Messi ya está en su casa de Castelldefels y tendrá tiempo para meditar en torno a su metamorfosis. Feliz en el Barça y decepcionado con Argentina. Los nueve meses apartados de su selección, todo un parto, no han servido para hacer borrón y cuenta nueva. En el Mundial de Rusia con Sampaoli de entrenador y con veteranos ilustres, se fueron a casa en octavos de final. El relevo generación pensando en el Mundial de Catar tampoco funcionó. Los jóvenes no dan la talla ni saben arropar al crack. En el Camp Nou Leo juega en un equipo hecho a su medida y con la camiseta argentina no consigue pagar la deuda moral que tiene con su país por mucho que lo intente.

TODO TIENE EXPLICACIÓN

La paz que disfruta Messi en el Barça se convierte en urgencias con Argentina. No pueden ganar ni a Venezuela, un Tercera División a nivel mundial. Ese secreto es bien fácil, allí no tiene a Suárez, Rakitic, Alba, Busquets y Arthur que le acompañen. Allí se lo tiene que hacer todo solo. El contexto es muy diferente. El jugador es el mismo, Messi, pero de jugar en su club o en la selección, media un abismo. Tan grande es la diferencia que nada nos extrañaría que en su fuero interno pensara en imitar a Piqué y dejar de jugar en la selección. Leo ahora quiere ir paso a paso. Temporada a temporada. Prolongará su carrera en función de que se encuentre bien y disfrute jugando. Ahora mismo, Catar 2022 lo ve muy lejos.

La experiencia del retorno de Messi a la selección no fue positiva. Hablaba su cara saliendo del Wanda. Cabizbajo, triste, dolido y disgustado. Hizo todo lo que pudo pero no fue suficiente. La confirmación es que no viajó a Marruecos alegando  problemas físicos. Leo quedó desengañado. No quería hacer un feo a su selección pero la realidad le abrió los ojos. El equipo de Scaloni está muy verde. A partir de ahora, prefiere centrarse en en el Barça y en el final de temporada apasionante que le espera. La selección, mal que le pese, es una asignatura pendiente que quizás nunca aprobará. Lo tiene asumido, no se compara con Maradona. Ganar el Mundial no es una exigencia para pasar a la historia. Messi hace tiempo que está entre los más grandes y sabe perfectamente que se lo debe al Barça. Messi ha hecho grande al Barça pero el Barça ha convertido a Messi en el nº 1. Ya es hora que cada uno quede en el lugar que merece.

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