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Opinión

Messi no debería haberse ido

Leo Messi saluda a la afición

Leo Messi saluda a la afición

Leo Messi nunca debería haberse ido del Barça. La historia del FC Barcelona está llena, demasiado llena, de futbolistas que, por una razón u otra, se han ido antes de tiempo. La cancioncilla que el Barça no sabe tratar a sus grandes jugadores, que sus cracs siempre acaban saliendo mal y por la puerta trasera, es injusta porque cada futbolista ha tenido sus causas y el club sus razones. No vale generalizar.

Las salidas sonadas de futbolistas míticos y queridos como Josep Samitier o Ladislau Kubala no respondieron a los mismos motivos que impulsaron el traspaso de Luis Suárez al Inter de Milán, por ejemplo. Ni, siendo tan cercanos en el tiempo, tampoco son del todo equiparables las salidas de Diego Armando Maradona y de Bernd Schuster, ni pese a tener un carácter igual de fuerte y rebelde el argentino y el alemán. Y, sin embargo, no podemos negar que hay un fondo de verdad en esa sentencia.

Creo que el caso de Leo Messi es el más grave de todos. Porque es inexplicable. Su llanto y desconsuelo al comunicar que debía irse es una imagen que mancha la historia del club que ya nunca podrá borrarse. Y el último episodio es un recuerdo doloroso. Que Messi visite de noche y a escondidas el Camp Nou es insólito. No importa si lo hizo sin avisar y un responsable de la seguridad le dejó pasar y le encendieron las luces —¡sólo faltaría!—, o bien si fue el club quien, advertido por algún responsable de la instalación, lo autorizó. La imagen de él solo en el campo, una vez se hayan desvanecido los ecos de la ilusión y la satisfacción que su regreso “a casa” y su declaración de barcelonismo irreductible han provocado, se comprenderá cuánta dureza lacerante contiene.

Leo Messi se imaginaba jugando toda su vida en el Barcelona. No debería haberse ido. No era el momento. No era la forma.