El mérito de Luis Enrique es la evolución del juego

OPINIÓN

NUEVO ESTILO DE JUEGO. Luis Enrique no tiene simpatía hacia los medios de comunicación. Nos considera más enemigos que colaboradores. Ya era así como jugador y no ha cambiado como entrenador. Le cuesta entender el papel de transmisor que ejerce la prensa entre el club y los seguidores. Pero esta postura personal, respetable aunque no le beneficie a nivel de imagen, no tiene que ser obstáculo para elogiarle cuando se lo merece. El mérito del entrenador del Barça es grande ya que ha contribuido de forma decisiva a cambiar una dinámica negativa que tuvo su punto límite en Anoeta. ¡Bendita derrota! Aquel nefasto partido provocó una auténtica catarsis deportiva. Terremoto en los despachos y golpe de timón en el vestuario. Luis Enrique y Messi tuvieron un enfrentamiento verbal que sirvió para hacer punto y aparte, para limar divergencias, aclarar posturas y decidir remar en la misma dirección. De aquella polémica han salido ganando los dos. El técnico asturiano ha impuesto su criterio táctico y el crack argentino se ha dedicado a hacer lo que mejor sabe, jugar bien al fútbol. La evolución del juego ha sido evidente sin traicionar el ADN del club. Un contragolpe veloz, transición rápida en el centro del campo y una solidez defensiva como hace tiempo no se veía. Ya no viven del 'tiki taka', evolucionan hacia un juego más vertical para sacar el máximo partido del fantástico tridente.

HA TRIUNFADO LA PAZ. Tiene mérito lo que está haciendo Luis Enrique. El equipo está adquiriendo una personalidad nueva. No se puede jugar como lo hacia el Barça de Guardiola cuando no tienes a los jugadores adecuados. Están cambiando muchas cosas, empezando por el papel de Messi que es la llave mágica de todo. También es positivo comprobar cómo se adapta Busquets a la nueva forma de jugar. En San Mamés hizo el mejor partido de la temporada. Quizás no veamos más a Xavi e Iniesta juntos sin que ello signifique que no puedan seguir aportando mucho al equipo. Con la ventaja de que el marcador le está dando la razón, Luis Enrique ha encontrado el mejor sistema para imponer su juego. Messi se siente cómodo y feliz. Neymar va a más de forma espectacular. Y Luis Suárez acepta su papel convencido de que los goles le acabarán dando la razón. Luis Enrique puede estar contento. Los aficionados valoran su trabajo y en el vestuario ha triunfado la paz.

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