Opinión
Meando con olor a dinamita

El momentazo de Guardiola en rueda de prensa aconsejando a Xabi Alonso...
Hay entrenadores que hablan para rellenar ruedas de prensa. Otros, para que parezca que mandan y dominan sus entornos deportivos. Y luego está Pep Guardiola. Él, abre la boca y el madridismo empiezan a oler a quemado… En la previa del Real Madrid–Manchester City, el técnico de Santpedor dejó caer -con la elegancia de quien lleva años perfeccionando el arte de destrozar al enemigo- un 'consejito' a Xabi Alonso: “Mea con la tuya” o lo que es lo mismo: ve a muerte con tus ideas, contra todo y contra todos. Traducido al “merengués”: no hagas caso ni al presidente, ni a los jugadores, ni a la caverna, ni a un país que se cree invencible porque ha visto quince Champions por la tele, sin analizar cómo se consiguieron.
Pep sabía perfectamente lo que hacía. Aquello no era un comentario casual. Era una bomba de relojería envuelta en papel de celofán. Mientras sonreía, colocaba el artefacto en el centro neurálgico del madridismo, su sala de prensa. Ese lugar en el que sus palabras adquieren carácter satánico y de dogma sagrado… Y una vez más, no orinó colonia, orinó gasolina. Y esta vez, con olor a napalm.
La magia llegó al día siguiente, cuando Xabi Alonso -sí, ese que el madridismo veía como un hijo pródigo y un heredero silencioso- no solo confirmó las palabras de Pep, sino que las abrazó con una naturalidad que dejó a más de uno buscando oxígeno. El vasco, con su tranquilidad habitual, vino a decir: “Sí, Pep me lo dijo. Y sí, tiene razón”. ¡Pecado! el catalán, enemigo público número uno, dando lecciones… y su supuesto oponente, ¡defendiéndolo! Para muchos, herejía. Para Guardiola, jaque-mate.
El marcador fue cruel: 1-2, y el escándalo estaba servido. ¿La polémica? Cocinada. Y el madridismo, como siempre, disparando al mensajero: que si Guardiola manipula, que si Xabi Alonso se ha vendido, que si esto es una campaña orquestada por Catalunya, que si la UEFA, que si… Lo de siempre.
Pero la verdad es mucho más simple (y dolorosa): Pep domina la narrativa mejor que Cervantes. Entra en la sala de prensa del Bernabéu, sonríe, suelta dos frases… y consigue que el rival empiece el partido asfixiado. Y cuando además, el aludido aplaude sus palabras, ríete del Coronavirus. La pandemia blanca ya es imparable.
Guardiola volvió a jugar su partido. ¡Qué perro! Sin balón, sin jugadores, sin árbitro y sin VAR. El partido que siempre gana. Y mientras el madridismo intenta hoy apagar el fuego, Pep se marcha a Inglaterra entre sonrisas culés. Han vuelto a sucumbir al mejor. El Barça es líder, el City gana, y la castellana… huele a dinamita.
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