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Denís Iglesias

Denís Iglesias

Redactor de Real Madrid.

Mbappé, un caballo de Troya en el Real Madrid

La llegada del francés dinamitó la vida de un club que ha colapsado, a la par que el PSG de Luis Enrique y Al Khelaifi se ha confirmado como la nueva gran potencia europea

Las mejores imágenes de la presentación de Mbappé

Imágenes de la presentación de Kylian Mbappé como Nuevo jugador de Real Madrid en el Santiago Bernabéu / PERFORM

Mbappé nos engañó a todos aquel 16 de julio de 2024. La presentación del francés parecía el anticipo de una hegemonía del Real Madrid. Con su llegada, Florentino aspiraba a cerrar el círculo. Con el fuego de La Decimoquinta aún reciente, el fichaje de un jugador perseguido durante casi una década redondeaba un proyecto con aire de dinastía. Dos años después, el imperio blanco está en llamas, con Kylian habiendo instalado su propia Francia de Vichy en Valdebebas. Así se conoció al gobierno títere instaurado por Philippe Pétain en parte del territorio galo tras la firma del armisticio con la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

En el momento de la liberación del país, en el verano de 1944, el régimen fue declarado “ilegítimo, nulo y sin efecto” por el general Charles de Gaulle. Mbappé solo ha demostrado, durante el tiempo que lleva vistiendo la camiseta blanca, ser un goleador. Algo que ya se sabía, pero que dista del liderazgo que se presumía en una figura que se presentó en el Bernabéu con una maqueta del estadio que le había regalado su familia de niño. Aquella puesta de largo, con el recuerdo de la foto de Mbappé en su habitación, cargada de pósteres de Cristiano, presuponía el cumplimiento de un sueño infantil que está siendo una pesadilla para el club.

Mbappé es, actualmente, el caballo de Troya del Real Madrid. Ulises bien pudiera ser Al-Khelaifi, que ha pasado de ser un modelo de frustración, con los ojos fuera de órbita, a convertirse en uno de los grandes líderes del fútbol europeo. Con una Champions en la vitrina del PSG y otra que puede estar en camino, su historia recuerda a la del rey de Ítaca, quien, tras una larga y penosa búsqueda de la Copa de Europa —en la que se dejó todo el dinero del mundo—, ideó un plan para tomar Troya, que en su caso es la tan ansiada Orejona. Nasser habría construido un gigantesco caballo de madera con la forma de Kylian rumbo a Chamartín.

Mourinho, como remedio

A Mbappé parece darle igual que el Bernabéu se haya convertido en una pista de tenis o en escenario de eventos privados para cubrir la ficha más alta de una plantilla en la que rompió el techo salarial. Solo desde la frivolidad se entienden sus nítidas fotos en Cagliari en plena recuperación de su lesión en el músculo semitendinoso de la pierna izquierda, que le ha permitido borrarse del lastimoso final de Liga de un Real Madrid desintegrado. La vida privada de los futbolistas no importa cuando estos la cierran a cal y canto, pero detrás de Kylian hay siempre un cierto exhibicionismo que ha terminado por encolerizar, con lógica, a un madridismo que no entiende esta actitud de bon vivant.

Mbappé y Ester Expósito, pillados juntos de vacaciones en Italia

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Camino del fracaso de una segunda temporada en blanco, se popularizó un meme -los nuevos cuadros de la cultura digital- que compara a Mbappé con un dictador que se lleva por delante cualquier oposición interna. Una hipérbole que esconde una crítica hacia un mal competidor que se ha obsesionado con sus números. Todavía hoy resulta difícil de explicar el récord de goles en año natural que batió el pasado curso y que terminó destapando el ‘rodillagate’, culmen del caos que domina a un Real Madrid al límite.

Por eso han surgido medidas de urgencia como el regreso de Mourinho, convertido en un De Gaulle futbolístico, con la idea de que una figura de mano dura pueda imponerse en un vestuario donde los vicios se han convertido en rutina. Mbappé es la sublimación del fútbol moderno: una marca potentísima y un jugador audaz que escaló hasta lo más alto. Con un Mundial a sus espaldas y cientos de jugadas que envejecerán mal si no es capaz de entender la responsabilidad colectiva que sigue siendo el deporte con el que se ha hecho millonario.

Ulises hizo creer a los troyanos que los griegos, hartos de batallar, habían regresado a casa y que, para asegurar una buena travesía, habían dejado un regalo para los dioses: un gigantesco caballo de madera del que acabarían saliendo los guerreros que tomarían la ciudad. Pese a que el sacerdote Laocoonte ya lo había advertido. Una figura que, en esta historia, bien pudiera ser Toni Kroos, a quien ahora el Madrid busca desesperadamente recuperar para salir, a la desesperada, de una tumba que la propia entidad diseñó y cavó. Pétain murió por causas naturales en la isla de Yeu, donde cumplía cadena perpetua por alta traición. Él, que había sido un gran héroe de guerra. Y si hay un universo donde la historia nunca es lineal, ese es el fútbol. En Madrid, París o Cagliari.