Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Estado de máxima felicidad culé

Raphinha desatascó un partido marcado por el muro de Osasuna

Raphinha desatascó un partido marcado por el muro de Osasuna / Dani Barbeito / SPO

Dice Hansi Flick, y con razón, que ėl se centra solo en su equipo, pero es inevitable que un Barcelona fuerte, poderoso, ganador, marca aún más el mal caminar de los blancos esta temporada. Llevarles a estas alturas, con un partido más, pero habiendo jugado ya el partido de liga del Santiago Bernabéu, siete puntos es una clara ventaja. Máxime si se han invertido cerca de 250 millones de euros contra los apenas 30 que invirtió el Barcelona el pasado verano.

Aunque se enfrentaban el mejor equipo local, inexpugnable además en el Camp Nou, con el peor visitante de la liga y se juntaba todo a favor del líder y campeón, al que todo le viene saliendo rodado en las últimas semanas, la victoria fue más sufrida de lo esperado. En el fútbol nadie te regala nada y todo cuesta mucho conseguirlo. Al Barcelona se le encierran cada vez más atrás y le dejan menos espacios y ocasiones. Agolpan defensas y más defensas y hasta renuncian al ataque. Tiene mérito derribar los muros y no desesperarse al ver tantas piernas contrarias dentro del área. Es verdad que el Barcelona sufrió más de la cuenta y que quizás le faltó velocidad y rapidez en las acciones de ataque, pero era cuestión de tiempo.

Este es un equipo tan competitivo que sin jugar bien, y hasta jugando un fútbol más previsible, saca los partidos como ocurrió ante el Eintracht y frente a Osasuna. Un poco de paciencia y un poco de Pedri fueron suficientes para derribar la muralla rojilla con un gol que sabía a victoria.

Hay que reivindicar al centrocampista tinerfeño que marca diferencias y que tiene un talento descomunal. Su liderazgo silencioso en el juego es maravilloso. Gobierna el partido y controla la pelota de una manera exquisita, cuando Pedri está sobre el campo se juega a lo que él quiere, que es mucho. Y luego está la enorme pegada que ha atesorado este año el Barcelona en ataque. Es casi imposible que alguno de sus depredadores no tenga el día. Ayer fue el capitán Raphinha, como podía haber sido Ferran Torres o el mismísimo Rashford, si no Lamine Yamal y aún te queda Lewandowski. Arsenal ofensivo para derribar cualquier resistencia contraria.

Y lo hace, un día mas, plagado de canteranos, de jóvenes jugadores que defienden con tanto orgullo el escudo del Barcelona. No se puede pedir más.

El Barcelona casi sentencia a Xabi Alonso. Es verdad que los blaugranas deben ir a la suya y no fijarse en el eterno rival, pero le pone toda la presión del mundo a los blancos en puertas de un complicado choque en Mendizorroza ante el Alavés y llegando muy diezmado. El Barcelona está llevando al Madrid y a la liga a una situación límite.

Además, el nuevo estadio sigue avanzando y va tomando cuerpo poco a poco apunto de abrir ya el otro Gol Norte y llegar hasta las 60.000 localidades. Cuando vuelva el público al estadio allá por el 25 de enero será aún más completo.

El estado de máxima felicidad se ha instalado en Can Barça. Serán unas navidades muy felices si el Villarreal no dice lo contrario.