La cara de Matthaus impresiona

La cara de Matthaus impresiona

Javier Giraldo
España se medirá a Alemania en Catar
España se medirá a Alemania en Catar | EFE

Alemania, Japón y un rival que saldrá del choque eliminatorio entre Nueva Zelanda y Costa Rica. Serán los rivales de España en el grupo mundialista. Cuando Matthaus sacó la bola de Alemania, un cierto temblor recorrió el espinazo de los aficionados, pero poco después, las cosas volvieron a su sitio. España, hoy en día, no tiene nada que envidiar a la selección alemana, un equipo siempre potente y fiable, pero también en plena transición.

El sorteo colocó el España - Alemania como uno de los grandes partidos de la fase de grupos. El equipo de Luis Enrique mantiene todas sus opciones a pesar de medirse con el rival más temible del bombo 2 (fue raro ver a Alemania desplaza de los cabezas de serie).

El susto inicial dejó paso a la tranquilidad y la confianza. Ver la cara de Matthaus, que fue un jugador de hierro, sosteniendo el papelito con el nombre de Alemania impresiona mucho a primera vista, pero después, uno recuerda los últimos partidos de España ante Alemania y la cara de Matthaus ya no da tanto miedo.

España no es favorita, pero es candidata por méritos propios: es el mantra que sale del vestuario y que repite Luis Enrique cuando se le pregunta. Otras selecciones llegarán en mejor estado de forma o con jugadores más rutilantes, pero habrá pocas que presenten el compromiso, el entusiasmo y la sensación de ambición que desprende el grupo de Luis Enrique. No hay muchas selecciones en el mundo que combinen tan bien la juventud con la veteranía. Por eso España debe creer en sus posibilidades.

El último precedente entre ambos invita al optimismo, el 6-0 con el que España tumbó a Alemania en La Cartuja. Era una Alemania rebajada, con algunos jugadores pensando más en las vacaciones que en el partido, pero el partido de la selección fue exuberante. Alemania también fue víctima de España en el Mundial de 2010 (el cabezazo de Puyol en Sudáfrica) y más atrás en el tiempo, en la Eurocopa de 1984 (otro cabezazo, el de Maceda).

Japón genera más incógnitas: en el último Mundial, la selección nipona estuvo a punto de tumbar a Bélgica en los octavos de final, pero le faltó experiencia y cuajo para mantener el 0-2 que habían logrado. Los japoneses jugaron un partido a tumba abierta pero cayeron 3-2.

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