El 'marrón' de Xavi, Jordi Cruyff, Laporta y Alemany

El 'marrón' de Xavi, Jordi Cruyff, Laporta y Alemany

Toni Frieros
Laporta no quiso perderse el entrenamiento en el Deutsche Bank Park de Frankfurt
Laporta no quiso perderse el entrenamiento en el Deutsche Bank Park de Frankfurt  | Valentí Enrich

Pronto se cumplirá un año de la primera comparecencia pública de Joan Laporta como presidente del FC Barcelona. Había ganado las elecciones el 7 de marzo de 2021 y hasta el 28 de mayo no abrió la boca. Lo hizo para pronunciar frases que ya han quedado en la memoria colectiva del barcelonismo. “Conmigo no hay temporadas de transición”, dijo entonces. Y añadió: “Antes, si se perdía, no pasaba nada, pero conmigo perder tendrá consecuencias”. Fue el mismo día que desde el Auditori 1899 tranquilizó al barcelonismo: “El nuevo contrato de Messi va bien. Antes había otro presidente y ahora estoy yo, y eso le gusta”.

Desde aquella mañana hasta el día de hoy han pasado tantas cosas, el transcurrir del club ha sido tan intenso, que necesitaríamos una semana entera para analizar tantos vaivenes, alegrías, decepciones, contradicciones, errores, aciertos… Hemos pasado del “esto es lo que hay” de Koeman a “la realidad es esta” de Xavi; del paseo triunfal de ‘Steve Jobs’ Reverter a salir corriendo del club por la puerta de atrás; de ser un club multinacional a ser gestionado como una empresa familiar; del “Xavi no tiene experiencia” a ser la tabla de salvación; de Jutglà, Abde e Ilaix a Ferran Torres, Aubameyang y Adama; del 0-4 en el Bernabéu a la peor racha de la historia en el Camp Nou; de ganar la Europa League a cerrar la temporada en blanco; de avalar 125 millones a no avalar nada; de un estadio sin nombre, al Spotify Camp Nou… En fin, podríamos estar así todo el día.

La realidad, hoy, es que el Barça, por exigencia e historia, no puede volver a vivir una temporada como la actual. El socio, el barcelonista, no lo perdonaría. Por lo tanto, Joan Laporta como presidente, Xavi Hernández como entrenador, Jordi Cruyff como secretario técnico, y Mateu Alemany como director de fútbol, tienen la obligación de hacer un análisis quirúrgico sobre lo que ha ocurrido y saber qué manzanas hay que sacar del cesto para construir una plantilla fresca, atractiva, competitiva y con garantías. No pueden fallar. No se pueden equivocar. Ni en el diagnóstico ni en la solución. Ya no tienen red ni excusas. Ya no pueden echar las culpas a los de antes. Sí, están solos ante el peligro, pero ese riesgo va incluido en el cargo. 

Una presión que exige diligencia, conocimiento, sabiduría, también altas dosis de valentía y rigor. Regresemos a aquella comparecencia de Laporta en el mes de mayo del año pasado cuando afirmó: “Estamos trabajando en otro [proyecto] que nos dará muchas alegrías”. Es evidente que estas alegrías tardarán más de lo previsto en llegar. Tengamos fe…

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