Los capitanes del Barça están negociando con el club

En manos de los jugadores

OPINIÓN

Alfredo Martínez

@Alfremartinezz

Una de las pocas cosas positivas de la crítica situación económica que vive el Barça es que ha obligado a revisar la mayoría de los contratos exagerados y desproporcionados que firmó Bartomeu como seguro de vida casi eterno para los futbolistas. En una carrera hacia adelante incomprensible, el anterior presidente del club entró en una espiral de locura hasta convertir a toda la plantilla del Barcelona en los jugadores mejor pagados del mundo con mucha diferencia sobre sus homólogos equipos europeos. Leemos las cifras de los salarios de los componentes de la plantilla y nos quedamos helados. Asumimos con naturalidad que cualquier jugador de fútbol gane 4-5 millones netos sin apenas haber empatado con nadie o tener una trayectoria en el fútbol de alta exigencia. O cobrar casi 40 millones al año sin ser uno de los 5 mejores jugadores del mundo. Eso existió en el Barça. Pero claro, si te sientas en la taquilla al lado de no sé quién que tampoco ha empatado con nadie y te enteras que gana lo que gana, inmediatamente avisas a tu representante para que le diga al presidente que qué hay de lo mío.

Y es que hubo un tiempo que tenía su justificación. Lo habían ganado todo. La generación de los Xavi, Iniesta o Messi merecían ser recompensados por haber tocado la gloria deportiva y hacer vivir al barcelonismo en el cielo del fútbol. Pero incluso ahí también debió haber un límite. Los futbolistas actuales ya no generan lo que cobran. Es así de triste y real. Antes, algunos jugadores generaban más de lo que cobraban, pero ya no. A la vista está que la masa salarial era del 110% de los ingresos. ¡No había ni para pagar sueldos con todo lo que ingresaba el club por todos los conceptos! ¿Quién se va a querer ir del Barcelona? ¡¡Nadie!! Ni usted ni yo con esos suculentos contratos viviendo en una casa de oro, en un club espectacular y en una ciudad ideal…¡¡Nadie!! Claro que no. Pónganse en su lugar. Abandonar las playas y el clima barcelonés para ir a competir en otra Liga menor cobrando menos y lejos del escaparate futbolístico que les ofrece el Camp Nou. ¡¡Nadie!! Sinceramente, ni usted ni yo pasaríamos fácilmente a sentarnos en el despacho de nuestro jefe para negociar una rebaja más que sensible del salario.

Bartomeu entregó a los jugadores la llave de la caja y la caja entera, a pesar de que su relación no fue buena con la mayoría de ellos. Se puso en manos de los jugadores y cuando se quiso dar cuenta el vestuario tenía mucho más poder que él. Bartomeu era el Rey, pero ya sabemos que ‘El Rey reina pero no gobierna’. Y cuando los jugadores decidieron bajar el pulgar en el circo romano, Bartomeu tenía los días contados.

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