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El malestar general no debe eclipsar el mejor derbi

Manolo González y Hansi Flick, en el derbi de la temporada pasada

Manolo González y Hansi Flick, en el derbi de la temporada pasada / Valenti Enrich

Hacía años que Barça y Espanyol no llegaban tan igualados al primer derbi de la temporada. Ambos equipos han transmitido muy buenas sensaciones en las últimas jornadas, lo que les ha permitido acabar primero y quinto antes del parón navideño. Sin embargo, el partido llega con una cierta desazón al margen del plano deportivo.

En lo que respecta al Barça, la ausencia de Lamine Yamal en el primer entrenamiento del año y a solo 48 horas del derbi no es la mejor noticia que podía recibir Hansi Flick. Todo indica que Lamine estará listo para el partido, pero ese malestar general que le ha impedido ejercitarse junto a sus compañeros no es la manera ideal de preparar un encuentro tan importante, en el que los futbolistas deberían llegar al cien por cien. La noche de fin de año no es una noche cualquiera y es normal que los jugadores celebren con los suyos el cambio de año o salgan de fiesta, pero, en ocasiones, deberían ser más precavidos.

Por lo que respecta al Espanyol de Manolo González, todo son elogios por el fútbol que está desplegando y por la efectividad mostrada desde el inicio de la Liga. Sin embargo, los periquitos llegan al derbi con un malestar general propiciado por el fichaje del portero Joan García por el Barça. Sería una pena que, por una cosa u otra, el partido de mañana quedara eclipsado por causas ajenas al fútbol. Es normal que la afición blanquiazul esté molesta por la salida de su portero estrella e, incluso, que le esperen con ganas. Sin embargo, cualquier comportamiento fuera de la norma perjudicaría al propio Espanyol.

Así pues, mañana es una buena oportunidad para que el fútbol catalán ofrezca un gran espectáculo deportivo y una lección de civismo. Son tres puntos importantes, pero ninguno de los dos equipos se juega nada definitivo. Eso sí, las consecuencias de una mala conducta pueden ser nefastas para ambas entidades. Por tanto, que cada uno se manifieste como considere, pero, por el bien de todos, con corrección.

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