Opinión | Tuercebotas
La maldición roja del madridismo
La prensa madridista no hace campaña por Lamine Yamal o Pedri por el Balón de Oro, antes un extranjero que un español culé

Lamine Yamal se lamenta durante el partido entre la selección España y Turquía / AP Photo/Khalil Hamra
Es una maldición para el madridismo más cerril la historia reciente de la selección española. El gran momento histórico de La Roja coincidió con el del mejor Barça de siempre. Sucede que los grandes equipos nacionales se basan en grandes equipos de clubes: Alemania y el Bayern de Múnich, Holanda y el Ajax, Italia y el Milán. Así ocurrió con la mejor España de la historia, la que ganó Eurocopa, Mundial y Eurocopa con la columna vertebral del Barça (Puyol, Piqué, Xavi, Iniesta, Cesc, Villa, Pedro, Busquets…) en diferentes convocatorias y con escasa presencia madridista (Casillas, Ramos, Xabi Alonso, este último incorporado con calzador en el doble pivote de un equipo en el que Busi se bastaba y se sobraba para ejercer de ‘cinco’).
La historia se repite con esta España que lidera un imberbe, Lamine Yamal, y dirige Pedri, a pesar de que Luis de la Fuente solo lo coloca en su puesto cuando no tiene más remedio. La Masia lo ha vuelto a hacer y, después de Messi, ha generado a otro crack mundial: Lamine Yamal. Y el Barça lo ha vuelto a hacer, construyendo un centro del campo (Pedri, Gavi, Fermín, Olmo, a la espera de Bernal) que admite poca discusión, en la senda del que en su momento formaron Busquets, Xavi e Iniesta, secundados por talentos como Cesc o Thiago Alcántara. Tal vez tan solo pueda aguantarle el tipo la sala de máquinas del PSG, con un crack como Vitinha y otro gran centrocampista español, Fabián, que tiene la mala suerte de jugar en la misma posición que Pedri; lo mismo que le sucedió a Xabi Alonso con Busquets.
El debate sobre Messi
La prensa madridista tiene el dudoso honor de ser la única que sigue generando debates sobre si Messi es o no el GOAT. Un fenómeno similar no se da en el resto del mundo. Esta miopía futbolística solo se explica por la condición culé del argentino. Cabía suponer que, si el equipo tiene dos claros candidatos al Balón de Oro (Lamine Yamal y Pedri), sería motivo de orgullo nacional. Pero no. Solo hay que leer, escuchar y ver la cobertura del Turquía-España, en la que parecía que el héroe local fuera Arda Güler, ese mediapunta que desde Madrid se han empeñado en convertir en Kroos y en equiparar con Lamine Yamal.
Messi, al fin y al cabo, era argentino. Pero Lamine Yamal es la estrella de la España campeona de la Eurocopa y aspirante al Mundial, y ni así la prensa española (entiéndase, madridista) se lo ha hecho suyo. En lugar de hablar de su fútbol, hablan de sus fiestas (los mismos que entronizaron a Ronaldo, el brasileño, el bueno) y de su supuesto carácter engreído (los mismos que se rindieron a Ronaldo, el portugués, el otro). Si Güler lo empuja mientras es goleado en casa, la culpa es de Lamine, que no sabe ganar.
España debe de ser el único país que tiene dos candidatos al Balón de Oro y no hace campaña por ellos. Nada extraño, visto lo que le hicieron a Rodri el año pasado. “Lamine Yamal es del Barcelona, no podemos decir nada”, bromeó Mbappé cuando le preguntaron por los candidatos al Balón de Oro. Pues eso: antes un extranjero madridista que un español; y si no, ante un francés que un español… si este es, se siente y juega en el Barça.
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