Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Malabares hasta enero

Pere Romeu con Claudia Pina en un partido

Pere Romeu con Claudia Pina en un partido / Dani Barbeito

Hace un mes, en una charla con amigos, dije que si había dos futbolistas que no podían lesionarse —que se entienda el concepto, por favor— eran Ewa Pajor y Patri Guijarro. Las más difíciles de reemplazar en el Barça. Y pam. Por suerte, lo de Pajor fue mucho menos de lo que pudo haber sido y, si todo va según lo previsto, en un par o tres de semanas ya podría estar de vuelta. Y por suerte también, aunque la baja de Patri es durísima, el Barça tiene herramientas para tapar el agujero. Por primera vez, hay una jugadora que, al menos en los partidos que ha disputado, ha conseguido que no se note demasiado que no está la balear, la que da sentido al juego del Barça —y, por extensión, al de la selección—. Ella es Clara Serrajordi.

Sonia Bermúdez, en sus dos primeros partidos al frente de la selección, ha tirado de veteranía: en las semifinales de la Nations League ante Suecia, prefirió colocar a Laia Aleixandri en el lugar de Patri, aunque Serrajordi tuvo media hora en la vuelta de Göteborg. Pero ahora la joven tiene una oportunidad de oro. Con solo 17 años, podrá ir creciendo en una posición clave, compartiendo rol con la mejor pivote del mundo.

La baja de Salma Paralluelo, en cambio, sí que obliga a Pere Romeu a hacer malabares hasta enero. Volverá más o menos cuando lo haga Patri —de ocho a diez semanas, según el parte médico—, pero su ausencia desordena mucho el tablero y algunas jugadoras tendrán que multiplicar esfuerzos. El calendario, por suerte, no es cruel: solo destacan el Clásico en Montjuïc (15 de noviembre) y el duelo de Champions ante el Chelsea en Londres (20 de noviembre). Hasta entonces, toca sobrevivir. Y gestionar muy bien las cargas.

Porque Salma estaba en plena recuperación futbolística y mental, reinventándose como carrilera y cumpliendo cuando actuaba de extremo o, en caso de necesidad, de nueve. Sin ella, Pere mira al resto: Pina, que en algún momento necesitará descansar; Kika, que ha sido su apuesta como punta; y Sydney, que puede ocupar varias posiciones de ataque. También mira al filial, donde Fenger, Julià, Escot o Ainoa asoman con opciones de entrar en dinámica y, quién sabe, en alguna convocatoria.

Dicho esto, no hacía falta que Bermúdez sacase el once de gala en Suecia con un 4-0 de ventaja. Aitana, Mapi y Cata jugaron los 180 minutos del parón; Alexia, que arrancó con molestias, sumó 158. Más allá de que el mensaje al resto de jugadoras es de cero confianza, el problema ahora es otro: el que debe hacer equilibrios para gestionar descansos, con una plantilla en cuadro (solo cuenta con 15 jugadoras de campo del primer equipo), es Pere Romeu. A cruzar los dedos