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El Madrid de Xabi aún no es un equipo

Xabi dio órdenes en el derbi

Xabi dio órdenes en el derbi / RC

El Atlético de Madrid no solo venció a su eterno rival, sino que consiguió hacer emerger todo lo malo que el Real Madrid se había esforzado por esconder. La reciente derrota en el derbi del Metropolitano ha actuado como un sismógrafo, dejando en evidencia que, si bien la plantilla blanca es innegablemente un escaparate de talento individual de talla mundial, está todavía muy lejos de funcionar como un equipo cohesionado y reconocible.

Lo verdaderamente preocupante para el cuerpo técnico liderado por Xabi Alonso es que esta no es la primera vez que se enfrenta a una debacle de tal magnitud. Ya en el Mundial de Clubes, el PSG de Luis Enrique les había propinado un auténtico baño de fútbol, exponiendo carencias tácticas similares. Sin embargo, en aquel momento se podía atenuar el juicio: Xabi Alonso apenas había tomado las riendas del equipo, sin tiempo material para implementar su filosofía o tomar decisiones profundas en la estructura del plantel.

Pero en el Metropolitano, el contraste ha sido evidente y la excusa se ha agotado. Mientras el Atlético de Simeone exhibió un bloque sólido, intenso, profundo y vertical, aplicando una presión asfixiante y ejecutando un plan de partido milimétricamente calculado, el Madrid se sostuvo únicamente en las chispas esporádicas de la genialidad individual de Kylian Mbappé y Arda Güler. El resto del equipo fue un mar de dudas tácticas, con espacios mal defendidos entre líneas y una sensación permanente de fragilidad defensiva y descontrol en la medular. Ante rivales de la entidad del Atlético, ha quedado probado que los blancos no logran dominar, ni intimidar, ni mucho menos transmitir la seguridad que se espera de un aspirante al título liguero.

La dolorosa derrota no solo suma tres puntos menos, sino que rompe la peligrosa narrativa que se había instalado en el entorno: aquella de que el Madrid es un equipo capaz de reponerse de cualquier revés y que puede ganar por inercia o por decreto histórico. Ha quedado dolorosamente patente que con el talento a secas no alcanza. En el césped del Metropolitano se observó un equipo completamente partido, incapaz de proteger sus flancos y mucho menos de imponer su ley en el centro del campo, un sector donde fueron claramente superados por la intensidad colchonera. Xabi Alonso tiene ahora una tarea monumental por delante si quiere que este conjunto se convierta en algo más que un puñado de nombres brillantes y logre la anhelada consistencia.

Y, para añadir más presión al ambiente, el tropiezo blanco abre de par en par la puerta al FC Barcelona. Si el equipo dirigido por Hansi Flick logra imponerse en su compromiso frente a la Real Sociedad, asumirá el liderato en solitario de LaLiga. Con su victoria, el 'Cholo' Simeone no solo consumó la derrota de su vecino capitalino, sino que de paso regaló al equipo blaugrana una oportunidad de oro para recuperar la cima de la clasificación justo con el Clásico en el horizonte, inyectando una dosis extra de presión y expectación a la próxima jornada.