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El Madrid va con mala leche

Florentino utiliza el caso Negreira como venganza contra el Barça

Florentino Pérez sigue en pie de guerra contra el Barça

Florentino Pérez sigue en pie de guerra contra el Barça / SERGIO PÉREZ / EFE

La rivalidad bien entendida siempre ha sido un aliciente en el mundo del fútbol. Provoca pasión y competencia. Barça y Madrid son un buen ejemplo, dos grandes clubs enfrentados deportivamente por el liderazgo del futbol español. Por el contrario, la rivalidad malentendida significa rencor y odio. Florentino se apunta a la mala praxis. Atención a la guerra judicial que se avecina. Se sabe como comienza pero no como acaba.

Para entender lo que sucede, hay que recordar de dónde venimos. El pacto por la Superliga se rompió. Laporta se ha distanciado de Florentino y se ha abrazado a la UEFA. El presidente blanco se ha quedado solo, abandonado. Por si fuera poco, está enfrentado a Tebas y distanciado de la Federación por culpa de los árbitros. El 'ser superior' ha caído del pedestal, es la viva imagen del personaje resentido.

Como represalia contra el Barça, como venganza, el presidente blanco resucita el caso Negreira y pasa al ataque con mala leche. Es una forma de revolverse contra el enemigo como ya hizo en marzo del 2023 cuando el Madrid se personó en el juzgado como parte afectada. El club pide ahora al juez toda la información económica presentada por el FC Barcelona en el proceso, incluidas las auditorías forensic y los informes 'due diligence'. Toda una declaración de guerra.

La escalada del Madrid culminó esta semana, tres días antes de Navidad, cuando solicitó por vía judicial y con premura de diez días todos los movimientos económicos del Barça del 2010 al 2021. Piden al juez los más de 600 documentos aportados a la causa por el club barcelonista. Igualmente requieren los presupuestos de los años 2010 hasta el 2018 para comprobar los pagos efectuados a las distintas sociedades de Enríquez Negreira y su hijo. También demandan las auditorías internas realizadas antes de las asambleas para analizar si los pagos están validados.

Quieren llevar al límite un proceso donde hay una evidencia y una zona oscura. La evidencia es el pago de ocho millones. La zona oscura es que nunca se podrá demostrar que hubo corrupción deportiva por la sencilla razón de que no hubo compra de árbitros. Negreira se llevará a la tumba la verdad del caso, una verdad que sólo él conoce y que en vida prefiere silenciarla.

Florentino está comprometido en esta batalla con el único objetivo de ganarse el aplauso fácil de sus socios. Negreira, como arma arrojadiza contra el Barça, funciona en Madrid. El derecho al pataleo llega al extremo de anunciar que pedirán una indemnización millonaria por daños y perjuicios, pero no se sabe a quién. La táctica es echar leña al fuego, aunque el humo no conduzca a ninguna prueba. Excusas de mal perdedor. Los resultados y los años pasan factura.