Luis Enrique está condenado, Messi pone sus condiciones

OPINIÓN

LA CLAVE DE TODO. El Barça sale de una polémica y se mete en otra. Pierden en Anoeta y cesan a Zubizarreta. Cesado el director deportivo, se despide Carles Puyol a la americana, por Facebook. Cuando parecía que había terminado la movida, el presidente Bartomeu convoca elecciones presionado por sus vicepresidentes. Y en medio de esta tormenta que demuestra la inestabilidad que vive el club, aflora el mal rollo entre Messi y Luis Enrique que pone contra las cuerdas al entrenador. En este ambiente convulso, no faltan rumores en la prensa inglesa que insisten en el interés del Chelsea y el City para contratar al crack argentino. Las cifras que se barajan, de 300 a 500 millones, dejan claro que es una operación económica imposible si tenemos en cuenta la normativa del fair play financiero que impide a los clubs gastar más de lo que ingresan. Llegados a este punto, vamos a explicar la situación personal que vive el mejor jugador de la historia ya que es la clave del puzzle blaugrana. Messi no se quiere ir, lo que quiere es volver a ganar títulos. Sin embargo, con Luis Enrique como entrenador, no se entiende. Teme que el equipo entre en una dinámica negativa. Critica muchas decisiones que se toman desde el banquillo, discrepa de los cambios continuos de alineación. Y lo que es más grave, tiene una relación nula con Luis Enrique. Aquí está el verdadero problema.

SE DISPARAN LAS ALARMAS. La mala relación entre la estrella y el entrenador ha entrado en una nueva dimensión después de una conversación privada al finalizar el partido de Copa con el Elche. El jugador le explicó al presidente sus problemas sin morderse la lengua. Dejó claro que son varios los jugadores que piensan igual que él, entre ellos Neymar que tampoco entiende los métodos del técnico asturiano. Bartomeu ya no puede ocultar la patata caliente que tiene en las manos. No fue un ultimátum al estilo o él o yo, pero se pareció bastante. Messi ha puesto condiciones para continuar en el Barça la próxima temporada. No es feliz con el staff técnico actual. A partir de aquí se han disparado las alarmas. El entrenador está condenado, ha perdido el control del vestuario. Es un choque de trenes que en cualquier momento puede saltar por los aires. Luis Enrique se siente debilitado y acorralado sin Zubi que fue su defensor y con un presidente que en la rueda de prensa defendió a Messi por encima de todo.

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