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Víctor Font durante la presentación de su precandidatura

Los preciosos zapatos de Font

OPINIÓN

E. Pérez de Rozas

Vaya, luego se enfada conmigo porque, hace un puñado de años, le llamé (perdón, escribí) que era un “pijo”. Tenían ustedes que haber acudido a la cuidada, excelente y sibarita presentación del empresario Víctor Font, de Dubai, aunque prometió que este verano se traslada a vivir a Granollers con su familia ‘megaguay’. Font, CEO de Delta Partners Group ¡ojito!, con sedes en un montón de puntos del globo terráqueo y, por supuesto, en Barcelona, estuvo en plan Freddie Mercury.

Después de lo que vi, de lo que oí, a quienes observé y de lo que hablaron, no me cabe duda de que estamos, amigos culés, ante la candidatura de los guapos, guapos, guapos de esta ciudad, de este país, lo que no signifique que vaya a arrasar. Lo siento, pero este cromo yo ya lo he visto perder (y perder con mucho dolor, pues en aquella candidatura sí tenía amigos de verdad) y, por tanto, viendo los presidentes (y vicepresidente, y directivos) que han sido escogidos (y votados, no lo olviden) para dirigir la nave azulgrana yo, desde luego, no me jugaría mi dinero a que Font, que sale con ventaja, arrasará.

Y eso que, de momento, ha sabido construirse, gracias a los apoyos que dejó intuir (y se vieron), la vitola de cruyffista, supongo que también, también, guardiolista aunque no le vi lazo amarillo. Hay una cosa que no me gustó de Font y es que, con su presentación, dio a entender que el Barça actual, todo el Barça actual, el que ha batido récords de ingresos, mantiene al mejor jugador del mundo y pelea cada año por conquistar todos los títulos, no está preparado para el futuro y eso que, recientemente, se supo que este Barça, que Font parece considerar lejos de la excelencia en el mundo de las redes sociales y los chips, es líder en seguimiento mundial en todas las plataformas.

Factor Xavi. Font puede, desde luego, ofrecernos la batuta de Xavi en lo deportivo (parece evidente y no es poca cosa, no) e, incluso, ese baño de cruyffismo que tanto entusiasma a parte de la hinchada (repito, parte), pero lo que no parece adecuado es insinuar, en tan pija presentación (más propia de la parte alta de la Diagonal, que no de la baja, pues el escenario estaba en la acera mar de la Diagonal), que el Barça ha perdido el paso en cuanto a modernidad y posicionamiento en el mundo global.

Es posible, muy posible, que el gobierno de los mejores que prometió Font desde sus preciosos zapatos mallorquines de doble hebilla (tengo unos iguales, Lottusse, ¿verdad? ¿O eran unos Martinelli?) y teniendo como fondo un revolucionario, marchoso y divertidísimo himno del Barça tocado por el magnífico ‘Ignasi Terraza Trío’, geniales, suene a siglo XXI. Yo no trataría de ganar, menospreciando lo hecho hasta la fecha. Sí, sí, lo sé, sé que Font no lo hará (no lo hizo) pero su eslogan ‘Sí al Futur’ parece poner en duda que el actual club vaya bien encaminado hacia el futuro.

No tengo la impresión, desde luego, de que nadie vaya a moverse en las próximas semanas y menos con el sorteo de Copa que ha tocado, el arranque de la Champions (de verdad) y la posibilidad de que el denostado equipo de Ernesto Valverde, altamente criticado por un tanto por ciento elevadísimo de los que llenaban la otra noche el auditorio Axa, aspire a los tres títulos. Es más, me cuentan que la directiva de Josep María Bartomeu, en pleno, estaba invitada al acto y que solo acudió Josep Vives, portavoz de la junta. No, no creo que Bartomeu entre en charlas sobre las elecciones que son -¿verdad?- en el 2021. ¡Uf! Qué lejos está ese año. Para todos.

El primero en salir. Es más, puede que la idea que pululaba (y que Font movió con habilidad) de que hay que prepararse para gestionar un Barça sin Leo Messi, ni siquiera sea explotable en esas elecciones pues ya ven como está el muchacho (con permiso de Benzema, al que Madrid considera ya, ja, ja, ja, a su altura). No tengan duda de que, jugando como juega, hay Messi para años, para muchos años.

Para tantos que hasta los equilibristas y ‘pijos’ del Cirque du Soleil acaban de hacerle un homenaje con un gran espectáculo. Por cierto, el primero que pensó en ello, en inspirarse y realizar un espectáculo de danza con el fútbol del Barça, de Messi, fue mi amigo Cesc Gelabert, uno de los mejores coreógrafos del mundo, que creó ‘Foot-ball’.

Repito, insisto, pese a lo que vi y oí, no volveré a llamar ‘pijo’ a Víctor Font y menos ahora que veo que, hace muchos años, me compré en Inca unos zapatos como los suyos. El acto fue precioso, organizado por el DIRCOM del Barça que nunca debió dejar el club. Esas cosas pasan.

Font ha sido el primero en salir a la palestra, aunque recuerdo que esa habilidad, en fútbol, no siempre gana. No siempre quien da primero, da dos veces. Hasta el Espanyol empezó ganando en el Benito Villamarin, el Girona goleando en el Santiago Bernabéu y el Getafe arrasando en Valencia. No digo más. O menos.

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