Los fichajes y la marcha de Thiago

OPINIÓN

SIN AUTOCRÍTICA. A las puertas de la semifinal de Copa y tras la dolorosa derrota del sábado ante el Valencia en el Camp Nou, noto que no hay autocrítica en el vestuario. No me gustó, por ejemplo, que la primera reacción de Alves el sábado fuera acusar a la afición de apoyar poco al equipo. Eso de que “parece que juguemos fuera” sobraba. Sobre todo porque es injusto, pero también por lo que se intuye de mirar hacia otro lado y huir de responsabilidades. Como tampoco me gustó el tono irónico y hasta burleta del Tata Martino en la rueda de prensa de ayer. Que si el paraíso, que si duerme pocas o muchas horas, que si está preocupado por el equipo o por cuando se enfrenta a la prensa... Está claro que no le gustan las críticas...

Espero que se trate solo de dos malos días, que no sea un tema generalizado ese de pensar que todo se hace bien y que somos los demás los que no ayudamos. Por si acaso, plantearé humildemente un par de reflexiones que convendría tener en cuenta para comprender mejor lo que ahora sucede y, sobre todo, lo que puede agravarse en el futuro.

Me refiero a los fichajes y a la marcha de Thiago. Gestión del director deportivo y la junta, en definitiva, pero también de un entrenador que no debe conformarse con medias tintas. Porque medias tintas fue eso de no fichar a un central, ni en verano ni en invierno, apostándolo todo a la recuperación de Puyol. Y más, hipotecando a Mascherano ya para siempre en el puesto de central, quedándose Song como única alternativa a Busquets. Si no se ficha bien, no se inyecta competencia a los titulares y eso, cuando el equipo se hace mayor, se acusa cada año más.

En esta línea, la fuga de Thiago rompió el orden natural del relevo de Xavi o Iniesta, obligando a precipitar el salto de Sergi Roberto, más joven y menos preparado. Tal vez ahora se paguen estos errores, no sé, son ellos los que deberían saberlo... ¡pero que hagan autocrítica!

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