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Opinión | Minuto 91

Lluís Mascaró

Director de Información Deportiva de Prensa Ibérica

Lluís Mascaró

Esta Liga vale por dos

Clave 1. Esta Liga, la tercera consecutiva de la era Guardiola, tiene un valor incalculable. Vale por dos. O por tres. Y, por eso, hay que celebrarla a lo grande. Supone un mérito extraordinario ganar el título como lo ha hecho el Barça. Porque, futbolísticamente, ha ofrecido un espectáculo incomparable, con partidos brillantes, históricos, irrepetibles. Pero, especialmente, porque ha tenido que sobreponerse a todas las campañas de acoso y derribo generadas desde Madrid. La 'caverna mediática' ha manipulado, ha inventado, ha mentido y ha tergiversado con el único interés de desestabilizar al Barça. Los altavoces del 'nacional madridismo' se han sumado a la estrategia ruín de Mourinho. Afortunadamente, este grupo humano es tan bueno y está tan unido que nadie ha podido con ellos. Ni dentro ni fuera del campo.

Clave 2. El ciclo blaugrana, pues, continúa inalterable. Y el espíritu de este Barça nos permite seguir soñando con nuevos retos históricos. El primero de ellos, la final de la Champions del día 28 en Wembley. Esta generación de futbolistas, forjados en el ADN de La Masia, representan la mejor garantía de que el proyecto tiene todavía un largo camino por recorrer. Con un entrenador que ha sabido sacerles el mayor rendimiento. Que les ha convencido de que son muy grandes y que al mismo tiempo les ha enseñado a ser muy humildes. Este Barça no tiene límites. El único límite está en el compromiso de los jugadores. Y en el de Guardiola. No siempre lo ganarán todo. Incluso puede que no ganen nada. Pero el estilo y la ambición se mantendrán intactos. Porque son condiciones irrenunciables para triunfar. Al menos en este Barça.

Clave 3. Florentino Pérez quiso 'contraprogramar' la fiesta de la Liga blaugrana paseando la Copa del Rey por las instituciones madrileñas. Y los medios de comunicación madridistas vendieron humo celebrando el casi seguro Pichichi de Cristiano Ronaldo como si fuera un título. Un doble síntoma de su aguda barcelonitis. Inmerso en la cruenta batalla por el poder entre Mourinho y Valdano, el club blanco presume de lo que carece. Y sigue sin querer darse cuenta de que ha escogido el rumbo equivocado para acabar con el dominio del Barça. Ni la tensión generada en los cuatro clásicos ha conseguido minimizar los éxitos del equipo de Guardiola. El Madrid apostó por el estilo Mourinho, con todas sus consecuencias, y de momento sólo ha conquistado un torneo menor. Si con eso se conforman, a los culés ya nos va bien.