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Opinión

Jordi Badia

Jordi Badia

Jefe de deportes en Regió7

Sobre Lewandowski

Así fue la emotiva despedida a Lewandowski en el Camp Nou

Lucía Feijoo Viera

Robert Lewandowski no era un buen fichaje con 33 años, pero su rendimiento ha demostrado que era el mejor delantero centro que el FC Barcelona podía permitirse hace cuatro años. Por tanto, su incorporación fue un acierto. Parece inoportuno cuestionar la valía de un futbolista que acredita una media de 30 goles por temporada. Y, sin embargo, toda estadística necesita de un análisis cualitativo para convertirse en certeza. Se debería determinar la incidencia de sus goles en los resultados y la influencia de su fútbol en el juego colectivo del equipo.

El título de la Liga española en el primer año entero con Xavi se explica, básicamente, por la fortaleza de ese equipo en ambas áreas, desde la defensa y las paradas de Ter Stegen a los goles de Lewandowski. Hay consenso en considerar que el segundo año fue irregular, medio bueno y medio flojo. La tercera temporada es la que genera más discrepancias porque con 42 goles anotados es una osadía buscarle algún matiz. Y, a pesar de los goles, se le intuyó el bajón físico que ha evidenciado en esta última temporada. Al igual que la técnica nunca se pierde, un goleador nunca perderá el olfato que le hace situarse en el punto exacto donde irá a parar el balón o el pase del compañero. Con el paso de los años, lo que se pierde es la velocidad de reacción. Y en bastantes momentos se ha visto que Lewandowski llegaba tarde a adelantarse a la defensa.

Robert Lewandowski no era un buen fichaje, pero su incorporación fue un acierto. Además de su rendimiento, hay otros tres aspectos que lo hacen indiscutible. Ha tenido un excelente comportamiento, ya sea como delantero centro titular o cuando tuvo que ceder el puesto a Ferran Torres, y ha sido por su experiencia y profesionalidad un ejemplo para una plantilla con tantos jóvenes. Incluso la riña a Lamine Yamal puede parecer oportuna.

Lewandowski es un futbolista de leyenda y para siempre su nombre quedará asociado al FC Barcelona. Y, finalmente, su despedida fue tan perfecta que debería ser norma.